Lunes, 25 de Mayo de 2026

Actualizada Lunes, 25 de Mayo de 2026 a las 13:44:34 horas

El descenso del Zaragoza, el desastre que culmina una degradación a fuego lento

EFE/IUSPORT EFE/IUSPORT Lunes, 25 de Mayo de 2026
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Ni sus 94 años de historia, ni un palmarés envidiable para la mayoría de equipos españoles, ni una fiel, numerosa y castigada hinchada han evitado que el Real Zaragoza abandone el fútbol profesional español, una catástrofe que responde a múltiples factores, entre los que destaca la degradación deportiva que el club ha sufrido en los últimos años.

 

Porque aunque la caída de los blanquillos al pozo de Primera RFEF se ha materializado este domingo, el Zaragoza ha estado muy cerca de bajar en las últimas campañas y en la 2016-2017, mientras que el supuesto objetivo de una entidad histórica, el ascenso a Primera, ha estado a años luz de lograrse desde tiempos de la pandemia.

 

El conjunto aragonés bajó a Segunda División en la temporada 2012-2013, cuando todavía presidía la entidad Agapito Iglesias, aquel empresario que soñó con un Zaragoza de Liga de Campeones, pero que terminó su etapa con el club al borde de la desaparición.

 

Lo sucedido desde entonces daría para escribir varios libros, con dos cambios de propiedad, centenares de jugadores y decenas de entrenadores, múltiples directores deportivos y la asunción de una deuda colosal que llegó a los 106 millones de euros, un problema que, eso sí, la entidad ha sabido encauzar para situarse en los 39,7 millones del último ejercicio contable.

 

Pero, dentro del caos blanquiazul, lo que se ha mantenido firme durante todo ese tiempo en el subconsciente colectivo del zaragocismo es la idea de que el equipo no pertenecía a la categoría que le había tocado, una herida en el orgullo que ahora arde con la sal gorda del descenso al fútbol no profesional.

 

Esa aspiración de volver a la élite, para sufrimiento de la grada, no se correspondía con los proyectos deportivos que ha concatenado el equipo en los últimos años, con plantillas que difícilmente podían plantearse el reto del ascenso y sí el de la permanencia en Segunda.

 

Porque, al margen del drama monumental consumado este domingo, la realidad muestra que el Real Zaragoza solo ha estado cerca de lograr esa anhelada vuelta a Primera en tres ocasiones, la primera, en la temporada 2014-2015.

 

Los azares del destino han querido que el escenario del descenso de este domingo fuera el mismo, el Estadio de Gran Canaria, donde el famoso gol de Las Palmas negó subir entonces a los blanquillos, a falta de siete minutos para concluir el 'playoff'.

 

El sueño se frustró también en la 2017-2018, de nuevo en ‘playoff’ y con Natxo González en el banquillo, y después en la 2019-2020, cuando el equipo dirigido por Víctor Fernández iba como un tiro hacia el ascenso directo, pero que la pandemia gripó de manera catastrófica.

 

Desde entonces, el Zaragoza no ha tenido opciones reales de subir y sí de bajar, al acabar decimoquinto en la campaña 2020-2021, décimo al año siguiente, decimotercero en la 2022-2023, decimoquinto, de nuevo, en la 2023-2024 y decimoctavo en la pasada temporada, cuando la salvación no llegó hasta el penúltimo partido en un final de liga frenético.

 

Esta degradación en la tabla es fiel reflejo de una entidad que no ha logrado armar una plantilla verdaderamente competitiva desde la ya lejana campaña de la pandemia, momento en el que contaba entre sus filas con futbolistas como el colombiano Luis Suárez en la delantera.

 

Precisamente, el problema de las referencias ofensivas ha sido uno de los que más factura ha pasado a la entidad blanquilla, con puntas que ni siquiera se llegaron a estrenar con la camiseta del Zaragoza, entre ellos, Gabriel ‘Toro’ Fernández, Sabin Merino, Pape Gueye o Haris Vuckic.

 

Una temporada que pasará a la historia negra

 

Los problemas arriba también han continuado en esta campaña, con tres referencias, Dani Gómez, Mario Soberón y Kenan Kodro, cuyo rendimiento no ha sido suficiente y otras dos, Sinan Bakis y Samer Bazdar, que han sido unos de los últimos grandes fiascos en forma de fichaje.

 

Pero el mal de este año no se puede achacar en exclusiva a la línea ofensiva, porque todas las posiciones del campo, salvo la portería, han sufrido carencias, con una defensa insuficiente y un centro del campo sin ideas, fruto de una planificación deportiva desafortunada, mala suerte con las lesiones y de llegadas, en teoría capitales, que han sido un completo fracaso, como es el caso de Paul Akouokou.

 

Muestra de la situación caótica que ha vivido la entidad en ese plano es el paso de tres directores deportivos en poco más de un año, Juan Carlos Cordero, Txema Indias y Lalo Arantegui, y hasta cinco entrenadores, Miguel Ángel Ramírez, Gabi Fernández, Rubén Sellés, Emilio Larraz (de manera interina) y David Navarro.

 

Un ‘maremagnum’ de circunstancias adversas que trasciende también lo deportivo, con imágenes bochornosas que dieron la vuelta al mundo como el puñetazo que el meta argentino Sebastián Andrada propinó al jugador del Huesca Jorge Pulido, o la persecución de los ultras al autobús del equipo tras el duelo contra el Sporting.

 

En cuanto al rendimiento en el campo, es digno de un equipo no profesional. Ejemplos son los nefastos partidos contra el Andorra (1-3), nada más comenzar la temporada y que ya hizo saltar las alarmas, o la vergonzosa goleada encajada en casa ante la Cultural Leonesa (0-5).

 

Una pobreza deportiva que también ilustra con crueldad que este Zaragoza acabe como el peor de la etapa moderna de todos los conjuntos blanquillos que han pasado por Segunda División, haga lo que haga ante el Málaga, en una campaña en la que, además, la salvación estaba muy barata.

 

Datos que pasarán marcados a fuego a la historia negra de un zaragocismo que, en una trayectoria trufada de éxitos como la Recopa de 1995 o las seis copas del Rey que atesora, ahora también contarán con un borrón insondable en su profundidad.

 

Porque al Zaragoza ahora le espera la Primera RFEF, el fútbol no profesional, un abismo del que algunos clubes históricos han salido reforzados, como el Racing de Santander, el Málaga o el Deportivo de La Coruña, pero del que otros no han vuelto.

 

La última vez que los blanquillos salieron de ese pozo fue hace 77 años, en la temporada 1948-1949, cuando se llamaba Tercera División. Lo que suceda con el Zaragoza a partir de ahora, el tiempo lo dirá.

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