
La eventual incapacidad procesal de José María Enríquez Negreira no supone el archivo general del caso. La investigación penal puede continuar respecto de su hijo, los exdirectivos del FC Barcelona y los demás investigados que sí estén en condiciones de afrontar el proceso.
El nuevo informe forense sobre José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, concluye que padece un “trastorno neurocognitivo” compatible con un posible Alzheimer y que esa situación le incapacitaría para afrontar con garantías el procedimiento penal abierto por el denominado caso Negreira.
El catedrático Emilio Cortés califica como un "gran logro de las garantías democráticas" el principio que impide juzgar a quien no puede defenderse. "No se puede condenar a nadie en un estado democrático que no tenga la posibilidad de defenderse, y esto a mí me parece un logro apasionante", afirma Cortés, destacando que es una garantía básica del proceso penal español.
La conclusión médica puede tener efectos relevantes para su posición personal en la causa. Si el órgano judicial asume el criterio de los forenses, el procedimiento contra Negreira padre podría quedar suspendido o archivado provisionalmente hasta que, en su caso, recuperase la capacidad necesaria para intervenir en el proceso. Pero esa eventual decisión no arrastra automáticamente al resto de investigados.
La razón es procesal: la incapacidad sobrevenida de uno de los encausados no extingue la causa penal ni impide que el procedimiento avance respecto de quienes no se encuentren en esa situación.
La Ley de Enjuiciamiento Criminal prevé que, cuando la demencia o alteración mental sobreviene después de cometido el delito, la causa puede archivarse respecto del procesado afectado hasta que recobre la salud; pero añade expresamente que, si hay otros procesados por los mismos hechos que no estén en esa situación, la causa continuará solamente respecto de ellos.
En consecuencia, aun si José María Enríquez Negreira queda apartado del procedimiento por falta de capacidad procesal, el caso puede seguir adelante contra Javier Enríquez Romero, hijo del exdirigente arbitral, contra el FC Barcelona como persona jurídica investigada y contra los demás investigados que permanezcan en la causa.
La incapacidad afecta al derecho de defensa, no al objeto de la investigación
El punto central no es si los hechos investigados desaparecen, sino si Negreira padre puede comprender el procedimiento, comunicarse adecuadamente con su defensa y participar de forma efectiva en el proceso.
En materia penal, la capacidad del investigado es una garantía esencial: nadie debe ser juzgado si no está en condiciones de entender la acusación ni de ejercer su derecho de defensa.
Por eso, un informe forense de estas características puede justificar que el juzgado adopte medidas específicas respecto de él. Pero esas medidas son personales. No equivalen a declarar inexistentes los pagos, ni a cerrar la investigación sobre su destino, finalidad o eventual relevancia penal.
El foco se desplaza hacia los demás investigados
La eventual salida procesal de Negreira padre, aunque sea provisional, no elimina las principales incógnitas del caso: por qué el FC Barcelona realizó pagos durante años a sociedades vinculadas al exnúmero dos de los árbitros, qué servicios se prestaron realmente, qué conocimiento tenían los responsables del club y si esos pagos pudieron tener relevancia penal.
En ese escenario, la investigación puede concentrarse todavía más en la documentación económica, los contratos, las facturas, las declaraciones de directivos y exdirectivos, y la actuación de las sociedades vinculadas a la familia Negreira.
También seguirá siendo clave la posición de Negreira hijo, que no queda afectado por el informe médico referido a su padre. Su papel en la relación profesional con el club y en la prestación de los supuestos servicios de asesoramiento arbitral continuará bajo examen judicial.
El FC Barcelona sigue expuesto como persona jurídica
La situación médica de Negreira padre tampoco neutraliza la investigación sobre el FC Barcelona. En el proceso penal español, una persona jurídica puede ser investigada y, en su caso, responder penalmente si concurren los requisitos legales, con independencia de que uno de los investigados individuales no pueda ser juzgado por razones de salud mental.
Por tanto, el club seguirá sometido al escrutinio judicial en relación con los pagos, los controles internos, la aprobación de esas operaciones y la eventual responsabilidad de quienes actuaron en su nombre o beneficio.
Una causa que no queda paralizada en bloque
El informe forense introduce un cambio importante en la situación personal de José María Enríquez Negreira, pero no supone el final del caso. La causa penal puede fragmentarse: quedar en suspenso respecto del investigado incapacitado y continuar frente al resto.
La consecuencia práctica es clara: el caso Negreira seguirá adelante. La investigación judicial podrá proseguir contra Negreira hijo, el FC Barcelona y los demás investigados, mientras el juzgado decide qué efectos concretos atribuye al deterioro cognitivo del exvicepresidente arbitral.


















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