Miércoles, 13 de Mayo de 2026

Actualizada Miércoles, 13 de Mayo de 2026 a las 10:27:36 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Miércoles, 13 de Mayo de 2026

Florentino Pérez señala nuevamente a los árbitros sin ninguna prueba

Europa PressEuropa Press

La comparecencia de esta tarde de Florentino Pérez vuelve a situar al arbitraje en el centro del debate futbolístico, una estrategia que ya se ha convertido en costumbre cada vez que llegan los momentos de mayor tensión deportiva. El presidente del Real Madrid ha insistido una vez más en vincular los malos resultados o determinadas decisiones arbitrales con una supuesta persecución sistemática, sin aportar pruebas concluyentes que sostengan esa acusación generalizada contra el colectivo arbitral.

 

Conviene separar el ruido de los hechos. El llamado caso Negreira investiga los pagos realizados por el FC Barcelona a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Se trata de una cuestión grave que debe aclararse hasta el final en los tribunales, pero también es importante no deformar la realidad: no existe prueba acreditada de que los árbitros cobraran dinero para favorecer al Barça ni de que recibieran pagos directos por alterar resultados. La investigación se centra en esos pagos al exdirigente arbitral, no en una compra demostrada de colegiados.

 

Por eso resulta irresponsable convertir este asunto en una acusación indiscriminada contra todos los árbitros del fútbol español. Señalar al colectivo sin pruebas sólidas no fortalece la transparencia ni la justicia deportiva; solo alimenta la sospecha permanente y deteriora aún más la credibilidad de la competición.

 

El problema de fondo es que el arbitraje se ha convertido en el comodín perfecto para justificar fracasos deportivos. Cuando no se gana, cuando no se ficha bien o cuando el proyecto deportivo no responde a las expectativas, siempre aparece la misma coartada: los árbitros. Es una fórmula cómoda, eficaz para movilizar al entorno y útil para desviar el foco de la autocrítica.

 

Ya basta de usar el comodín de los árbitros para justificar los fracasos deportivos. El fútbol español necesita menos discursos y más responsabilidad institucional. Criticar decisiones concretas es legítimo; construir un relato permanente de conspiración sin pruebas, no. Ni el Real Madrid ni ningún otro club deberían utilizar a los árbitros como excusa recurrente para explicar lo que sucede en el césped.

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