F: Europa PressEl Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha reconocido que el VAR debió intervenir para expulsar a Sofyan Amrabat por una dura entrada sobre Thiago Fernández en el Real Betis-Real Oviedo, además de asegurar que el colegiado actuó de manera "correcta" al no pitar penalti en una acción de Joao Cancelo con Budimir en el Osasuna-FC Barcelona.
En el espacio 'Tiempo de revisión', el CTA ofreció su visión sobre la acción ocurrida en el minuto 38 del encuentro en La Cartuja, en la que el centrocampista marroquí impactó "con los tacos en la zona del tobillo" del argentino; el árbitro indicó saque de esquina. "Es importante señalar que en el momento del contacto, el balón ya se encontraba fuera de los límites del terreno de juego", advirtió el CTA.
"A efectos reglamentarios, resulta indiferente que el contacto físico se produzca dentro o fuera de los límites del terreno de juego. El factor determinante para la sanción técnica, posible penalti, es que el balón se encuentre en juego. Por consiguiente, al haberse producido el contacto cuando el balón ya había sobrepasado la línea de meta, no cabe la sanción técnica", prosiguió.
Además, insistió en "diferenciar el ámbito disciplinario del técnico". "Aunque el balón se encuentre fuera del terreno de juego en el momento del contacto, esto no exime de la responsabilidad disciplinaria, ya que el árbitro debe sancionar cualquier infracción que sea consecuencia de esa disputa, independientemente de la situación del balón. Para el CTA, la decisión técnica es correcta al señalar córner, dado que el balón estaba fuera del campo en el momento del impacto", declaró.
"Sin embargo, considera que el contacto del defensor no fue correctamente valorado, ya que se lanza contra el adversario impactando con sus tacos en el tobillo con excesiva intensidad, provocándole una torsión y poniendo en peligro su integridad física. La consideración debió ser de juego brusco grave y el VAR debió intervenir para recomendar una revisión que condujera a la expulsión", añadió.
"De manera didáctica, hay que matizar que cualquier falta que se produzca fuera del campo, estando el balón en juego, será ejecutada desde la línea de demarcación más cercana al lugar del hecho. Si esto ocurre en la línea de meta que delimita el área de penalti, se debería sancionar con la pena máxima", aclaró.
El espacio también analizó el gol de Miguel Cubo en el minuto 82 del Valencia-Atlético de Madrid en Mestalla. "En el desarrollo de la jugada, se observa cómo el árbitro asistente levanta la bandera de forma prematura, sin aplicar correctamente el 'delay', especialmente relevante en acciones de fuera de juego, en situaciones próximas a gol o finalización de jugada. Posteriormente, y tras chequeo de la acción desde la sala VOR, se comprueba desde las distintas cámaras que el fuera de juego no existe, cambiando el árbitro la decisión inicial, concediendo, por tanto, el gol", apuntó.
"En acciones ajustadas de fuera de juego con posible finalización en gol, debe aplicarse el delay, retrasando la señalización para no cortar una acción potencialmente válida, y con ocasión de gol para que el VAR pueda actuar en caso de error del asistente. Además, hay que recordar que un balón continúa el juego hasta que el árbitro principal detenga expresamente la acción, con independencia de la señalización del asistente", añadió.
Así, el CTA recalcó que "el asistente debió retener la señal de la bandera". "El árbitro, con buen criterio y visión de juego, de forma muy acertada, dejó continuar la jugada al tratarse de una acción de gol, señalando el fuera de juego posteriormente, aplicando el protocolo para este tipo de acciones. Tras la revisión, el VAR confirmó que no existía fuera de juego y es por lo que se validó correctamente el tanto. La decisión final es plenamente ajustada a reglamento", advirtió.
Sobre el penalti pedido por Osasuna ante el FC Barcelona en el minuto 6 del duelo en El Sadar por una acción de Joao Cancelo sobre Ante Budimir, el CTA aseguró que el colegiado hizo correctamente al no señalar la pena máxima. "Es el jugador visitante el que llega primero y juega claramente la pelota, siendo posteriormente el jugador local quien impacta sobre él. En acciones de balón dividido, debe atenderse a quien juega legítimamente el balón y a la secuencia posterior del contacto. Cuando un jugador juega el balón de forma limpia y el contacto se produce como consecuencia de la acción del adversario, no puede atribuirse infracción al primer jugador", aseguró.
"Para el CTA, la acción no es penalti, ya que el defensor del Barcelona juega el balón y recibe después el impacto del atacante de Osasuna. La decisión del árbitro en el campo es correcta y el VAR acierta al confirmar la decisión adoptada", explicó.
En el Girona FC-RCD Mallorca, el espacio analizó también una acción de Daley Blind sobre Pablo Torre reclamada como penalti por los bermellones en el minuto 7; según el CTA, se produce "un leve contacto" y el atacante cae al suelo, sin que el árbitro señale nada. "Para que un contacto dentro del área pueda ser sancionado como penalti, es necesario que exista una relación clara causa-efecto entre la acción del defensor y la caída del atacante. No todo contacto es infracción, siendo clave valorar la intensidad, la naturaleza del impacto y su incidencia real en la acción", afirmó.
"Para el CTA se trata de una acción totalmente interpretativa. El contacto existe, pero no alcanza la entidad necesaria para ser sancionado. En este contexto debe prevalecer el criterio del árbitro de campo. El VAR, al no apreciar un error claro, obvio y manifiesto, actúa correctamente al no intervenir", continuó.






















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