Martes, 14 de Abril de 2026

Actualizada Martes, 14 de Abril de 2026 a las 22:17:23 horas

El enfrentamiento entre el Ministro y Gravina agrava la crisis del fútbol italiano

EFE / IUSPORT / Carlos Expósito Martes, 14 de Abril de 2026
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El enfrentamiento verbal entre el ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, y el expresidente de la federación de fútbol, Gabriele Gravina, agrava una crisis en el fútbol italiano marcada por las tensiones entre organismos deportivos y políticos, y por las dudas sobre la gestión y el rumbo del 'calcio'.

 

La guerra entre el que fue máximo directivo de la federación y el ministro, marcada por cruces de declaraciones a menudo ambiguas, estalló especialmente tras el desastre de la selección italiana de fútbol al no clasificarse para el Mundial por tercera vez consecutiva, generando un clima de tensión e incertidumbre sobre el peso real de la política en la gestión del 'calcio'.

 

"¿Las elecciones (en junio) de la FIGC (federación de fútbol)? Me fascinan las cosas por hacer y me preocupa que no se hayan hecho, lamentablemente debido a la naturaleza de este contexto que no siempre genera armonía", aseveró este martes Abodi en Roma.

 

Durante estos días, Gravina, que presentó su dimisión el pasado 2 de abril, achacó uno de los males del fútbol italiano a la interferencia de actores externos. "Si queremos el bien del fútbol italiano como movimiento deportivo en su conjunto, es necesario aclarar las competencias reales de las instituciones", defendió en un informe.

 

Gravina vs Abodi: "Una contradicción compleja"

 

La FIGC, organismo rector del fútbol italiano, técnicamente es una organización con estatutos propios y autonomía normativa, que se autogobierna mediante sus propios órganos.

 

No obstante, se integra dentro del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), un ente público vinculado al Ministerio de Deportes, que trata de no intervenir en su funcionamiento interno ya que federaciones internacionales como la FIFA o la UEFA prohíben expresamente la injerencia gubernamental en las nacionales.

 

"El fútbol italiano vive hoy una tensión estructural entre la autonomía deportiva y la intervención política: mientras que el ordenamiento deportivo reivindica su propia independencia, la crisis del sistema ha empujado a diversos actores institucionales a intervenir con mayor visibilidad", declaró a EFE este martes el experto en análisis político del fútbol y periodista Alessio Postiglione.

 

Este desacuerdo, agregó Postiglione, supone una "contradicción compleja considerando que el fútbol es la continuación de la política por otros medios y que la diplomacia deportiva es un importante 'soft power' al cual Italia ha recurrido especialmente en tiempos difíciles, incluso como estrategia de consenso".

 

Las distintas posiciones expresadas "muestran cómo las elecciones de la FIGC se han convertido en un punto de intersección entre necesidades de reforma, equilibrios federales y responsabilidades públicas", señaló el también escritor de 'El Gran Juego: Un Análisis Geopolítico del Fútbol Contemporáneo'.

 

Choque de declaraciones

 

Lo primero que hizo el ministro Abodi tras la derrota de la 'Azzurra' en la final de la repesca mundialista fue pedir un cambio de directiva en la FIGC. "Es evidente para todos que el fútbol italiano debe ser refundado y que este proceso tiene que empezar por una renovación de la cúpula", afirmó entonces.

 

No fue el único. La Lega, el segundo partido más importante del Gobierno italiano liderado por el vicepresidente Matteo Salvini, pidió directamente la dimisión de Gravani, que se produjo dos días después, y sostuvo que el fútbol italiano "debe renacer".

 

Desde entonces, Gravina, pese a reconocer que el 'calcio' necesita un cambio, se escudó en que la política instrumentaliza el fútbol y la coyuntura para aprovecharse "cuando las cosas van mal" y "para reivindicar cuotas de poder personal", según dijo en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera.

 

El dirigente deportivo se defendió y dijo que no puede tolerar que se le defina como "indigno", pero no quiso dar nombres cuando le preguntaron directamente por Abodi.

 

El responsable ministerial, en cambio, declaró este martes: "¿Gravina? La política siempre es un punto de referencia desde este punto de vista y cuando algo no funciona, siempre es culpa de la política".

 

La atención se centra ya en las elecciones del próximo 22 de junio en la FIGC, en las que se elegirá al nuevo presidente y que abrirán un nuevo capítulo en el fútbol italiano.

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