Sábado, 11 de Abril de 2026

Actualizada Sábado, 11 de Abril de 2026 a las 19:32:37 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Sábado, 11 de Abril de 2026

El detalle que lo cambia todo: el penalti sobre Mbappé

F: Europa PressF: Europa Press

Han pasado ya varias horas y todavía colea en la capital el penalti no señalado sobre Kylian Mbappé anoche en el Bernabéu, una acción que habría supuesto una oportunidad de oro para el Real Madrid de aferrarse a una pequeña esperanza de seguir luchando por esta Liga.

 

Hay que decirlo: arbitrar y peritar este tipo de jugadas es mucho más difícil de lo que parece. Para los aficionados del Real Madrid es muy fácil —es penalti claro—, y para los del Girona también —no lo es—. Y en medio está el árbitro, que juzga sin bufanda, desde la honestidad, en un lance de máxima complejidad.

 

Si por un momento obviamos la herida sangrante del francés y eliminamos ese elemento de la ecuación, la jugada no parece penalti. No se aprecia un movimiento claro del defensor con el brazo ni un contacto contundente; más bien da la sensación de un simple roce, fruto del propio juego. Honestamente, tras ver varias repeticiones, ese fue también mi primer juicio, y por eso anoche me inclinaba por el no penalti.

 

Muchos se preguntan por qué no intervino el VAR. La respuesta es sencilla: probablemente interpretaron la acción de forma similar. Además, conviene recordar que desde el VAR se pregunta al árbitro de campo qué ha visto. Si la respuesta fue “veo el contacto y no me parece suficiente para pitar penalti”, el VAR tiene poco margen de actuación.

 

Otra cosa distinta habría sido que Alberola Rojas hubiera indicado que no existía contacto. En ese caso, el VAR sí tendría argumentos para recomendar la revisión, ya que la percepción de la jugada sería incorrecta.

 

Dicho esto, entra en juego la herida sangrante. Conviene dejar claro que los árbitros no deben juzgar en función de las consecuencias de una acción. Es decir, una entrada con fuerza excesiva debe sancionarse aunque no cause lesión; del mismo modo, una acción leve no debería castigarse más por el hecho de que termine en lesión.

 

Y, sin embargo, tras ver la herida, resulta difícil ignorar que el impacto fue mayor de lo que parecía en un primer momento. Por eso, aunque entiendo que no se señalara penalti en directo ni la no intervención del VAR, también es razonable pensar que la acción, revisada en frío, debería haber merecido la pena máxima.

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