Domingo, 05 de Abril de 2026

Actualizada Domingo, 05 de Abril de 2026 a las 03:11:48 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Sábado, 04 de Abril de 2026

El VAR arruina la noche a Busquets Ferrer en el Metropolitano

El VAR volvió a convertirse en protagonista en el Metropolitano y, esta vez, para mal. La actuación de Mateo Busquets Ferrer quedó inevitablemente condicionada por las intervenciones desde la sala VOR, dirigida por Mario Melero López. Y lo más preocupante no es solo el resultado de esas decisiones, sino el hecho de que se produjeran en acciones que, en directo, parecían correctamente sancionadas.

 

Conviene recordar un principio básico: el VAR está para corregir errores claros, obvios y manifiestos. No para reinterpretar jugadas grises ni para re-arbitrar partidos desde una pantalla. Bajo ese criterio, cuesta entender lo sucedido.

 

La primera polémica llegó antes del descanso. Nico González, que ya tenía una amarilla, derribó a Lamine Yamal cerca del vértice del área. La segunda amonestación era evidente: una falta táctica, clara, sin apenas discusión. Sin embargo, cuando el jugador ya se retiraba hacia vestuarios, el VAR decidió intervenir y llamar al colegiado para revisar la acción. El resultado fue la conversión de esa segunda amarilla en roja directa.

 

¿Era roja? Se puede debatir, pero lo relevante es otra cosa: no parecía una jugada de error manifiesto. Y ahí es donde el VAR vuelve a cruzar una línea que no debería.

 

Lamine parece ir muy forzado y con poco ángulo para encarar a puerta, por lo que en mi opinión, la tarjeta amarilla en el directo, era correcta.

 

Sin embargo, la jugada más determinante llegó en la segunda mitad. Gerard Martín tocó balón previamente, sí, pero acto seguido impacta con los tacos por encima del tobillo de Almada, con intensidad y riesgo evidente de lesión. 

 

Conviene recordar, que el CTA revisaba en el tiempo de revisión de la jornada 25, una acción entre Valentín Gómez y Ratiu idéntica a la de Gerard Martín y Almada, defendiendo la expulsión, incluso existiendo contacto previo con el balón.

 

La falta de coherencia es lo que más inquieta. Si esa acción fue considerada roja en otro contexto, ¿por qué aquí no? La intervención del VAR en este caso resulta cuestionable, y preocupa el exceso de protagonismo.

 

El resultado es un arbitraje condicionado desde fuera. Y cuando eso ocurre, el problema no es del árbitro de campo, sino del sistema que debía ayudarle.

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