
Aunque esquiar no figura entre las actividades físicas con más forofos en España —los deportes de pelota, como el fútbol, el tenis y el baloncesto, encabezan el ranking—, en apenas un año, más de 5 millones de turistas se han dejado caer por nuestras estaciones de esquí. Actualmente, la Real Federación Española de Deportes de Invierno contempla varias modalidades: esquí alpino, de fondo, de velocidad, freestyle (para quienes se atreven a hacer piruetas en el aire), etc. Por descontado, nuestro país también cuenta con profesionales federados como Lucas Eguibar, campeón del mundo en snowboard, o Marta Visa, quien alcanzó el mejor resultado de la historia de España en una competición internacional de esquí de velocidad.
Lamentablemente, a pesar de que el afán por esquiar no para de aumentar (también entre los aficionados), titulares alarmantes sobre la extinción de la nieve para finales de este siglo copan los periódicos de la prensa digital. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha emitido varios informes sobre la «evolución de los recursos nivales» por año. Al parecer, tal y como indica la AEMET, la gran nevada inicial que marca el comienzo del invierno se está retrasando cada vez más. Se trata de una situación que, en España, afecta tanto a los Pirineos como a las Cordilleras Béticas (ubicadas en Andalucía). ¿El responsable? El aumento de las temperaturas en ambos sistemas montañosos.
Dadas las circunstancias, hasta que se revierta la situación (si es que algún día se solventa), estaciones de esquí como Pal Arinsal han hecho de las palabras de Darwin su máxima. Como «las especies que sobreviven no son las especies más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios», su equipo se ha reinventado. Actualmente, su oferta deportiva y de entretenimiento se extiende más allá de la nieve: en sus instalaciones, tanto los niños como los adultos pueden tirarse en tirolina, aprender a conducir bicicletas todoterreno, degustar suculentas comidas y cenas en pleno corazón de la montaña, y hacer otras tantas cosas más.
Evolución del modelo de negocio: de la dependencia exclusiva de la nieve a la explotación multideporte
Con más de 63 pistas de esquí y cincuenta años de historia, Pal Arinsal se ha consolidado como una estación de referencia para parejas, familias con niños e incluso colegios. Su rango de actividades incluye clases de esquí para niños, pero también propuestas de esquí adaptado (para personas con discapacidad, ya sea física o cognitiva). Sus profesores cuentan, por tanto, con una acreditación adicional que los capacita para instruir a este tipo específico de esquiadores que necesitan un apoyo extra para disfrutar de este deporte: la formación que imparte la DSUK, una entidad británica de deportes de invierno adaptado.
No obstante, a pesar de la afluencia de esquiadores amateur y profesionales de todas las edades, Pal Arinsal ha tenido que hacer algunos ajustes con el paso del tiempo. En general, a mayor altitud, mayor cúmulo de nieve. Sin embargo, en el año 2100, la primera nevada del invierno tendrá lugar un mes después de lo que el clima nos tiene ahora acostumbrados. Por eso, las estaciones más previsoras se han abierto a nuevas posibilidades: aprovechar la montaña cuando se queda desprovista de nieve en los meses de calor para organizar rutas de senderismo es una de las soluciones que se han implementado.
De esta manera, las estaciones —con sus restaurantes y tiendas de ropa, accesorios y recuerdos— permanecen activas y siguen produciendo beneficios incluso cuando la nieve ha sido escasa durante la temporada de frío.
Eventos corporativos que conservan empleos directos e indirectos
Indudablemente, el grueso de los ingresos que las estaciones de esquí perciben al año se factura durante el invierno. En el caso concreto de Pal Arinsal, la temporada 2025-2026 está prevista que dure hasta el próximo 6 de abril (comenzó el pasado 5 de diciembre). Con los niveles actuales de nieve, parece difícil superar el año sólo con cinco o seis meses de trabajo. Por eso, se ofrecen alternativas para los meses de estío. Al igual que sucede en Estados Unidos, donde nos han tomado la delantera, las tirolinas y el ciclismo de montaña son las dos principales fuentes de ingresos en las estaciones españolas durante el verano. En EUA, comenzaron a realizar estas dos actividades ya en 2018.En otros países europeos, con más estaciones de esquí que España, también se practica rafting, escalada, golf y tiro con arco. Asimismo, la participación en eventos competitivos de renombre internacional es otra importante vía para aumentar los beneficios económicos.Del 8 al 12 de julio, Andorra acogerá la WHOOP UCI Mountain Bike World Series, una competición que utilizará las instalaciones físicas de Pal Arinsal para las fases de cross-country olímpico, short track y descenso. Para facilitarles la experiencia a los asistentes, Pal Arinsal ofrece:
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paquetes de hotel y apartamento,
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servicio de restauración en sus establecimientos Pla de la Cot y Coll de la Botella,
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diez espacios de aparcamiento gratuito para albergar más de 6.660 vehículos,
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actividades veraniegas complementarias.
De este modo, se optimizan los recursos humanos. El Ministerio de Trabajo e Inmigración considera que los perfiles profesionales más demandados por las estaciones son los camareros, el personal de limpieza, los albañiles, los dependientes de tienda, los peones de construcción, los cocineros y los deportistas. En total, más de 38.422 puestos de trabajo que, si no fuese por la reinvención de las estaciones ante la falta de nieve, no se mantendrían durante los meses de calor.
Inversiones millonarias para adecuarse a la sostenibilidad medioambiental
Si nos guiamos por lo que ha señalado Forbes España, las estaciones de esquí han destinado esta temporada 39 millones de euros a ofrecer la mejor experiencia a sus usuarios. En este esfuerzo por adaptarse al cambio climático que, por otra parte, se produce de manera natural (aunque las emisiones de gases de efecto invernadero lo aceleran), las estaciones han habilitado parques de cuerdas con puentes tibetanos; hinchables y camas elásticas para los más pequeños; tubbing, una actividad que sustituye las pistas de nieve por unas pistas verdes para deslizarse y dar vueltas sobre un flotador en forma de donut, etc.
Por otra parte, para certificar que sus actividades son medioambientalmente respetuosas o, como mínimo, contribuyen a reducir la huella de carbono, algunas estaciones de esquí han decidido utilizar energía procedente de fuentes renovables para mantener sus remontes en funcionamiento. En otros casos, emplean calderas de biomasa para calentar espacios como las oficinas y la cocina. En Pal Arinsal, han instalado puntos de recarga gratuitos en sus párquines, para que desplazarse hasta la estación en vehículo eléctrico sea perfectamente viable. En otras estaciones, donde la nieve natural se complementa con nieve artificial, se han reemplazado los cañones que se utilizaban hasta el momento por unos completamente nuevos que emiten menos emisiones durante el proceso. También hay estaciones que se dedican a peinar la montaña en busca de residuos que eliminar.
Las estaciones de esquí compiten así en sostenibilidad y atraen la visita de un público más concienciado con la preservación del entorno natural. Las certificaciones ISO 14001:2015 e ISO 50001:2018 son dos ejemplos de acreditaciones emitidas por la Organización Internacional de Normalización que avalan el buen hacer de estas estaciones.


















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