El lobby queer presiona al COI para que no verifique el sexo de las atletas
F: ShutterstockEl 17 de marzo, un bloque de más de 80 organizaciones, encabezado por la Sport & Rights Alliance, ILGA World y Humans of Sport, publicó un comunicado conjunto exigiendo al Comité Olímpico Internacional que abandone sus planes de implementar pruebas genéticas de verificación de sexo para las competiciones femeninas, según informó Iusport. El texto está repleto de afirmaciones que suenan contundentes; pero, como siempre, ninguna resiste el análisis científico.
El argumento del "retroceso"
La declaración advierte de que las pruebas de sexo supondrían "un retroceso de 30 años para el deporte femenino". Es una afirmación llamativa, pero pervierte la realidad. Lo que protege el deporte femenino es precisamente garantizar que las competidoras sean mujeres. Las pruebas de verificación de sexo no debilitan la categoría femenina: la definen y la blindan.
Es cierto que en el pasado se realizaron pruebas de sexo que resultaron invasivas, degradantes y científicamente cuestionables (exámenes ginecológicos, inspecciones físicas, análisis cromosómicos de dudosa fiabilidad), y que el COI las suspendió después de los Juegos de Atlanta en 1996 por razones fundadas. Pero el argumento de que aquellas pruebas eran inaceptables no implica que cualquier prueba lo sea. Hoy, la verificación genética del sexo se realiza mediante un simple frotis bucal. No hay examen físico, no hay exposición pública, no hay intervención médica. Comparar ese procedimiento con las prácticas del pasado es, en el mejor de los casos, una confusión; en el peor, una manipulación deliberada de la verdad.
"Erosión catastrófica de los derechos de las mujeres"
Así califica Andrea Florence, directora ejecutiva de la Sport & Rights Alliance, la posibilidad de que se compruebe si una atleta es biológicamente mujer antes de competir en la categoría femenina. Pero, ¿qué derechos de las mujeres erosiona verificar que quien compite en una categoría femenina es, efectivamente, una mujer?
Ninguno. Lo que sí erosiona los derechos de las atletas es obligarlas a competir contra personas nacidas varones, que por tener esqueleto más denso, mayor masa muscular, mayor capacidad pulmonar y cardíaca parten con ventajas significativas frente a las mujeres.
Están sobradamente demostradas las ventajas que reportan a los nacidos varones haber atravesado la pubertad masculina, que no desaparece con el tratamiento hormonal. Y, esto no es una opinión: es lo que la revisión científica encargada por el propio COI y presentada por su directora médica, la Dra. Jane Thornton, ha concluido.
Sandra Moreno























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