Por qué es previsible que el TAS le devuelva a Senegal el título de la Copa de África

La decisión del Comité de Apelación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) de retirar a Senegal el título de la Copa de África para concedérselo a Marruecos difícilmente será el punto final de este caso.
Todo apunta a que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) tendrá la última palabra, y hay argumentos sólidos para prever que el organismo internacional acabará anulando el acuerdo del Comité de Apelación.
El núcleo del debate está en la interpretación del abandono. La CAF ha aplicado una norma pensada para castigar incomparecencias o retiradas definitivas, pero lo ocurrido en la final no encaja del todo en ese supuesto.
Senegal se retiró temporalmente en señal de protesta, sí, pero no abandonó el partido de forma definitiva. De hecho, el encuentro se reanudó y se disputó hasta su finalización, incluyendo la prórroga. Ese matiz no es menor: transforma completamente la naturaleza de la infracción.
Además, hay un elemento clave que debilita la posición de la CAF: el árbitro nunca dio por finalizado el partido durante la ausencia momentánea de Senegal. Esta circunstancia es fundamental, porque en el fútbol la autoridad última sobre el desarrollo del encuentro recae en el colegiado. Si este decide continuar, reanudar y completar el partido, se genera una situación jurídica clara: el encuentro sigue siendo válido y su resultado, en principio, también.
Aquí entra en juego otro principio esencial en el derecho deportivo: el de confianza legítima. Los equipos deben poder confiar en que las decisiones adoptadas durante el partido —especialmente por el árbitro— son firmes y no serán revisadas de manera radical a posteriori. Senegal y Marruecos terminaron el encuentro bajo la premisa de que el resultado en el campo sería el que determinaría al campeón. Alterarlo después, en los despachos, rompe esa expectativa básica de seguridad jurídica.
Esto no significa que no deba haber consecuencias. La conducta de Senegal puede ser reprochable y susceptible de sanción, al igual que ciertos episodios del partido o incluso la gestión arbitral. Pero esas sanciones, como dictaminó previamente el Comité de Disciplina de la CAF, deberían ser proporcionales y compatibles con el mantenimiento del resultado deportivo, como multas, suspensiones o medidas disciplinarias individuales o colectivas.
Por todo ello, lo más razonable es pensar que el TAS optará por una solución equilibrada: restaurar el resultado del partido —reconociendo a Senegal como campeón— y, al mismo tiempo, ratificar las sanciones disciplinarias por los incidentes ocurridos impuestas en primera instancia.























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