F: Captura sport.esEl expresidente del FC Barcelona Josep Maria Bartomeu (Barcelona, 1963) cree que ha llegado el momento de escenificar el relevo al frente de la entidad azulgrana y dar paso a "gente más joven y con nuevas ideas", pues considera que la etapa de la generación de 2003, de la que él es miembro junto a Sandro Rosell y Joan Laporta, ya está agotada.
En una entrevista concedida a EFE, Bartomeu irrumpe en la campaña del club catalán para defender su gestión al frente de la entidad, opinar sobre la labor de la junta saliente y explicar cómo está viviendo estos días el proceso electoral.
La herencia económica de Bartomeu
Pregunta: Su nombre y su famosa 'herencia' económica han sido tendencia en esta campaña. Laporta ha calificado su gestión de "desastrosa", asegurando que cuando llegó a la presidencia el club estaba en quiebra técnica, no se podían pagar las nóminas y la masa salarial deportiva estaba disparada.
Respuesta: Lo de la herencia de Bartomeu lo he escuchado constantemente estos últimos años, no solo en campaña. Y cansa ver cómo lo utilizan siempre como excusa, porque han tenido cinco años y medio para solucionar los problemas derivados del covid y parece ser que no los han solucionado del todo.
La herencia fue mala, lo reconozco, pero provocada por la pandemia. Cuando yo cojo la presidencia del club, el balance de mis primeros cinco años es un beneficio acumulado de 109 millones de euros y 13 títulos.
Con la pandemia no tenemos el estadio abierto, no hay 'ticketing', no hay abonos, la tienda está cerrada, no hay museo, ni escuelas de fútbol, y esa reducción de ingresos obviamente provoca una falta de tesorería que se salva con endeudamiento. Eso es lo que les pasó a la inmensa mayoría de clubes de Europa.
P: En la temporada 2019-20, la primera en pandemia, ya declaran unas pérdidas de 128 millones de euros.
R: Sí, principalmente por la caída de ingresos. Teníamos previsto superar los 1.000 millones y acabamos facturando 200 millones menos. Pero logramos que todos los jugadores, no solamente del primer equipo de fútbol, sino de todos los equipos profesionales del club, se redujeran el salario un 12%.
El mantra de los salarios diferidos
Sé que hay ese mantra que dice que esos salarios eran diferidos, que se tenían que pagar después, pero no es cierto. Ese año todos los jugadores se bajaron su sueldo un 12% a fondo perdido y logramos un ahorro muy importante de la masa salarial gracias a eso.
P: Pero llega el ejercicio 2020-21, el primero que cierra la junta de Laporta, y se declaran 555 millones de pérdidas, cuando usted defendió en su día que durante aquella temporada se perdieron solo 225 millones.
R: En 2021, la junta entrante provisiona pérdidas por depreciación de jugadores y posibles litigios por valor de 283 millones, pero esas no son las pérdidas reales del club, y esas pérdidas son las que afectan luego al 'fair-play' financiero, un problema que aún arrastramos a día de hoy.
Laporta infló las pérdidas: La marcha de Leo Messi
La propia Liga de Fútbol Profesional emite un informe en octubre de 2021 en el que estima en 500 millones el impacto del covid en la economía del Barça. Y en el Impuesto de Sociedades de ese año, Hacienda les pide hacer correcciones hasta reducir esas pérdidas declaradas de 555 millones a solo 280 millones. Si ellos no hubieran inflado esas pérdidas y hubiesen reconocido además que habían sido causadas por el covid, tal como decía LaLiga, podían haberlas amortizado en cinco años, como permitía la legislación por la situación especial de pandemia.
Esto provoca que se tomen muchas decisiones, pero para mí la más penosa es la marcha de Leo Messi. Es muy triste que tengas que despedir al mejor jugador de la historia, al que aún le quedaba mucho fútbol con nosotros y que habría coincidido, además, con esta generación de jugadores jóvenes salidos de La Masia tan exitosa que tenemos ahora.
El gran tiro en el pie de la directiva de Laporta
P: ¿Por qué cree que lo hicieron si esa decisión iba a condicionar la capacidad del Barça para operar en el mercado de fichajes durante mucho tiempo?
R: Esta es la gran pregunta que se hace mucha gente que ha estado en el club. No sé por qué lo hicieron, pero es el gran tiro en el pie de esta junta. Porque si uno piensa en el club, evidentemente lo mejor es intentar mantener tu 'fair-play' financiero.
Yo creo que en aquel 2021 no pensaron en las consecuencias que eso podía comportar, no pensaron en el Barça y pecaron de ingenuidad, de no conocer cómo funciona el mundo del fútbol. Quizá no Laporta, que ya tenía experiencia en la gestión, pero sí alguno de sus directivos.
P: Usted estaba viviendo una época de bonanza económica y deportiva, donde se batían récords de facturación y se celebraban títulos. Pero de repente llega la pandemia, los ingresos caen en picado y, en dos temporadas, la masa salarial se dispara hasta el 98% de los ingresos. ¿Siente que aquel proyecto murió de éxito víctima del 'tridente' y del 'triplete', su famoso lema de campaña?
R: En 2010, el club facturaba 415 millones y antes de la pandemia llegamos a los 1.000. Habíamos doblado ingresos, y el Barça no es como otros clubes donde hay accionistas que cada año esperan dividendos. En el Barça no hay reparto de beneficios, sino que esos beneficios deben invertirse en ganar títulos.
Salarios estratosféricos entre 2017 y 2018
Es verdad que, cuando se gana mucho, el jugador pide más, y el Barça es un club al que le cuesta vender a sus estrellas. Y en 2017 y 2018, para mantener algunas estrellas en nuestro equipo, tuvimos que asumir unos salarios que estaban considerados de la zona alta del mercado, porque nuestros jugadores recibían ofertas constantemente.
P: Y encima, esa tormenta perfecta que azota al club y que es el covid, el Real Madrid la aprovecha para reformar su estadio y cobrar ventaja. ¿Por qué no acometió usted la reforma del Camp Nou, un proyecto que fue aprobado al inicio de su mandato?
R: Esa es una pregunta para el Ayuntamiento de Barcelona. En abril de 2014, los socios aprobaron por referéndum el Espai Barça, que contemplaba no solo la reforma del estadio sino un cambio urbanístico con el que llevábamos cuatro años trabajando con el alcalde de aquel momento, que era Xavier Trias.
Ada Colau y el problema con los permisos del Camp Nou
Estaba previsto que, una vez aprobado en referéndum, pudiéramos tener los primeros permisos en menos de un año. Pero en mayo de ese 2014, ganó otra opción política en la ciudad de Barcelona y la alcaldesa Ada Colau y su equipo urbanístico nos exigieron empezar todo el trabajo de cero. Un trabajo que culminó con un pacto de ciudad en 2019 que la CUP impugnó pero, cuando se resolvió todo, ya estábamos en pandemia.
P: Laporta y su junta insisten en que han salvado al club de la ruina y que su gestión empezó a ser negligente antes del covid.
R: A principios de 2021, la revista Forbes dijo que el Barça era el club más valioso del mundo, tomando los datos de 2020, ese año de pandemia por el que he sido tan criticado por Laporta por la herencia nefasta que supuestamente le dejé.
Por primera vez en la historia, Forbes dijo que el Barça era el club número 1, por delante de otros clubes como el United, el Madrid o el Bayern. No creo que el trabajo que hicimos fuera tan malo cuando nos dieron ese galardón que actualmente ya no tenemos.
P: ¿Está siguiendo la campaña electoral entre Joan Laporta y Víctor Font?
R: Sí, la estoy siguiendo y la verdad es que veo que no se habla mucho de proyectos. Se oyen muchos reproches entre unos y otros, y a mí me gustaría ver una campaña electoral como la de 2015, donde se debatían proyectos.
Recuerdo que todos los candidatos tenían unos programas electorales realmente muy bien trabajados: el de Benedito, el de Freixa… bueno, el de Laporta no. El Laporta de 2015, el que perdió las elecciones cuando se enfrentó a mí, no tenía programa, como tampoco lo tiene ahora. Es su forma de ser, trabaja sobre todo a golpe de intuición. Y eso a veces funciona y a veces no.
El cambio generacional en el Barça
P: ¿Qué espera que pase el próximo domingo? ¿Irá a votar?
R: Sí, iré a votar. Y creo que el Barça tiene que plantearse un cambio generacional. Nuestra generación de 2003, la del 'círculo virtuoso' y el 'powerpoint', es la más exitosa en la historia del club, pero algún día tiene que acabar.
Yo creo que, en lo que ha sido la etapa Laporta-Rosell-Bartomeu, el socio del Barça ha disfrutado muchísimo de nuestro fútbol, de tantos y tantos títulos, y tiene que estar agradecido. Pero en estos 23 años han pasado muchas cosas, porque la relación no ha sido la más deseable y hemos tenido problemas judiciales y muchas críticas entre nosotros. Y a veces, es necesario hacer limpieza, abrir las ventanas y que entren nuevas generaciones con nuevas ideas.
Llevamos cinco años y medio con Laporta como presidente y la situación económica no está del todo restablecida. Este último mandato ha tenido algunas lagunas, han pasado cosas extrañas y al socio también se le han dicho muchas mentiras, y eso no es bueno para la salud del club. Por tanto, todavía hay mucho trabajo por hacer y pienso que tenemos que permitir que una generación más joven, más o menos preparada como lo estuvimos nosotros, saque el Barça adelante.




















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