Miércoles, 11 de Marzo de 2026

Actualizada Miércoles, 11 de Marzo de 2026 a las 00:57:09 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Martes, 10 de Marzo de 2026

El penalti sobre Dani Olmo es claro y dentro de tiempo

El enfado en Inglaterra es mayúsculo. Los aficionados del Newcastle han puesto el grito en el cielo tras el arbitraje del italiano Marco Guida, señalado como el gran villano de la noche. Sin embargo, si se analiza el partido con frialdad, la polémica parece mucho más pequeña de lo que algunos quieren hacer creer.

 

Hasta el minuto 93, el encuentro apenas tuvo historia. Dos equipos que se respetaron muchísimo, con el clásico intercambio de acciones que vemos en cualquier partido: alguna falta por llegar tarde, algún agarrón y poco más. Incluso hubo un gol anulado al Newcastle por fuera de juego, pero la acción fue clara y no generó debate. Nada, absolutamente nada, que pudiera poner en duda la actuación del colegiado italiano.

 

La tormenta llegó en el tiempo añadido, y además en dos fases. La primera, curiosamente, es la menos discutible: el penalti sobre Dani Olmo. El centrocampista se interna en el área y realiza una finta eléctrica hacia el interior que deja totalmente vendido a Malick Thiaw. El defensa se come el regate y, ante la posibilidad de un disparo claro, termina derribándolo. Es un penalti evidente, de esos que ofrecen poca discusión.

 

Entonces, ¿dónde nace realmente la polémica? En el momento en que se produce la acción. Muchos aficionados del Newcastle sostienen que el penalti llega fuera de tiempo. Guida había señalado cuatro minutos de añadido, pero durante ese mismo añadido el conjunto inglés realizó un cambio.

 

Y ahí está la clave. Las directrices arbitrales son claras: cada ventana de sustituciones durante el añadido debe compensarse con aproximadamente treinta segundos más de juego. Por lo tanto, el encuentro debía prolongarse hasta alrededor el minuto 94 y medio.

 

El penalti sobre Dani Olmo se produce exactamente en el 94 y 20 segundos. Es decir, dentro del margen lógico que debía añadirse. Los ingleses pueden enfadarse todo lo que quieran, pero el cronómetro no miente. Si la intención era arañar segundos en el añadido con una sustitución, esta vez la estrategia les salió justo al revés. Y es que, a veces, el tiempo que intentas perder termina volviéndose en tu contra.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.122

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.