El deporte femenino necesita más derechos, dignidad y dinero
F: ShutterstockEn el 8 de marzo, cuando recordamos todo lo que aún falta para alcanzar la igualdad real, conviene mirar también al deporte, uno de los espacios donde esa desigualdad sigue existiendo de forma estructural.
En los primeros Juegos Olímpicos modernos, celebrados en Atenas en 1896, la participación femenina no estaba limitada ni condicionada: estaba directamente prohibida. A partir de ahí, la presencia de las mujeres en el olimpismo ha sido una conquista lenta, fragmentada, a menudo resistida, construida prueba a prueba y derecho a derecho. Ha hecho falta más de un siglo de movilización, talento y perseverancia para llegar a unos Juegos Olímpicos de París 2024 y unos Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 que, por fin, alcanzan niveles de participación paritaria. Ese camino no fue un regalo; por ello, debemos recordar esa memoria deportiva es también recordar que cada avance de las mujeres ha sido una victoria colectiva contra la desigualdad.
Discriminaciones que persisten: inaceptables e ilegales
A pesar de los avances, las mujeres deportistas siguen enfrentando obstáculos que no son anecdóticos ni inevitables: son discriminaciones que vulneran la normativa internacional vigente, desde la CEDAW hasta la Carta Olímpica, pasando por la Declaración de Brighton y los reglamentos de las principales federaciones deportivas. Entre las realidades que deben ser erradicadas:
- Discriminaciones por embarazo, maternidad y lactancia que penalizan a las deportistas en su momento más vulnerable.
- Acoso sexual y por razón de sexo dentro de las estructuras deportivas, con demasiada frecuencia impune o silenciado.
- Brecha salarial y disparidades injustificables en premios, patrocinios y financiación respecto al deporte masculino.
- Invisibilización mediática y desvalorización sistemática por parte de directivos, entrenadores y organizadores.
- Hipersexualización de la imagen femenina mediante equipaciones que priorizan la cosificación sobre la funcionalidad.
- Ciberacoso y violencia digital dirigida específicamente a mujeres que compiten, ganan y reivindican sus derechos.
Sandra Moreno






















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