Munuera Montero, firme ante las dos grandes polémicas del Athletic – Barça

El Athletic – Barça dejó una de esas noches que, desde el punto de vista arbitral, parecen dividirse en dos capítulos muy distintos. Y nunca mejor dicho. La primera parte fue un auténtico paseo para José Luis Munuera Montero. Un encuentro limpio, casi quirúrgico, en el que apenas tuvo que intervenir. Ocho faltas señaladas, ninguna caída en las áreas, sin goles, sin protestas y sin choques a destiempo. Un partido de esos en los que el árbitro casi pasa desapercibido, que suele ser la mejor señal de que todo marcha con normalidad.
ð¥ OPINIÃN
ð° Munuera Montero, firme ante las dos grandes polémicas del #AthleticBarça
ð£ï¸ "Iñaki Williams no tenÃa una opción real de llegar al balón, ya que Joan GarcÃa partÃa con clara ventaja en la jugada"
ðï¸ @iusport ⤵ï¸https://t.co/O0bQUebHOu pic.twitter.com/bgyOOYs3Hdâ Pável Fernández (@PavelFdez) March 7, 2026
En un contexto así, más de uno podría haber bajado la guardia tras el descanso. Podría haber pensado que el trabajo estaba prácticamente hecho. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El colegiado andaluz regresó al terreno de juego en la segunda mitad con todas las alertas activadas, consciente de que partidos de esta magnitud pueden cambiar en cuestión de segundos.
Y menos mal que lo hizo, porque el segundo tiempo dejó dos acciones delicadas, de esas que castigan la relajación.
La primera llegó con una acción muy protestada por el Barça, que reclamó tarjeta roja para Alejandro Rego por un pisotón sobre el tendón de Aquiles de Dani Olmo. Sin embargo, conviene recordar que el CTA ha rebajado el listón disciplinario en este tipo de jugadas. El contacto se produce a ras de suelo y con una intensidad limitada, por lo que la tarjeta amarilla encaja mejor dentro de los criterios actuales.
En tiempo de neverazos, la jugada fue revisada por el VAR durante unos instantes buscando distintos ángulos y velocidades para asegurarse de que no se escapaba ningún detalle. Tras la comprobación, el sistema dio luz verde a la decisión de campo.
La segunda polémica llegó cuando el Athletic reclamó la expulsión de Pau Cubarsí por derribar a Iñaki Williams siendo, aparentemente, el último hombre. Sin embargo, la acción tiene un matiz clave: el delantero no tenía una opción real de llegar al balón, ya que Joan García partía con clara ventaja en la jugada.
En definitiva, una magnífica lectura del árbitro andaluz, que en uno de esos partidos marcados en rojo en el calendario supo mantenerse firme y salir victorioso del siempre imprevisible huracán de la polémica.


























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