
Con La vida de Sara Monforte (Castellón, 14 de octubre de 1980) y de Irene Ferreras (Fuenlabrada, 4 de marzo de 1989) siempre ha estado ligado al fútbol. La entrenadora castellonense empezó a darle sus primeras patadas a un balón en la calle. Después pasó por el fútbol sala y el mixto antes de crear con sus amigas el Panteras de Castellón. “Fundamos un equipo porque no teníamos. No ganábamos casi nunca, pero de ahí me convocaron para la Selección valenciana, y luego ya la española”, expresa. En su currículum destacan dos Ligas y ocho Copas de la Reina, seis con el Levante UD y dos con el RCD Espanyol. “Durante mucho tiempo fui la jugadora con más títulos de Copa”, responde. Con veinte años de carrera profesional a sus espaldas, la en ese momento centrocampista, recuerda con mucho cariño su paso por el DSV Colegio Alemán (antiguo Valencia CF) como “el momento en el que cambié la forma de ver las cosas porque pasé de ganar títulos a pelear por la permanencia. Todo el mundo debería pasar por esas situaciones”.
Por su parte, Irene Ferreras empezó en el filial del Rayo Vallecano. “Es el club de mi vida. Los valores que he recibido del Rayo me definen ahora: la valentía, la humildad y el coraje. Es algo que te deja una esencia, que forma parte de ti y siempre me ayuda cuando me enfrento a dificultades”, afirma. En Vallecas ganó una Copa de la Reina y dos Superligas, una de ellas con poca participación porque también estaba en el filial, donde era capitana y también ganó la liga. “Me resulta curioso porque las tengo en casa, pero nunca hablo de ello. En su día no les di mucho valor, pero ahora sí porque cada vez es más difícil conseguir títulos”, destaca. La madrileña también defendió las porterías del Pozuelo y del filial del Atlético de Madrid hasta que se retiró en 2015 por una hernia discal que le obligó a dejar de jugar, pero al igual que Sara, ambas querían seguir ligadas al fútbol.
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“Lo tuve muy claro, sobre todo, los últimos años. Siempre me ha gustado saber por qué hay que hacer esto, por qué hay que hacerlo otro, y me ha gustado mucho transmitirlo y enseñarlo para que las jugadoras puedan entender mejor el juego”, expone Sara Monforte, que un mes después de retirarse en el Zaragoza la llamó el Villarreal para ponerla al frente del equipo. Con Josep Alcácer, Luis Carrión y Cristian Toro como sus referentes como entrenadora, fueron dos mujeres las que depositaron su confianza en ella para que dirigiera al conjunto groguet. “Nunca voy a olvidar la valentía que tuvieron Patri Traver y Laura Cuesta de querer confiar en mí. Siendo mujeres es mucho más difícil que confíen en nosotras”, explica la castellonense. Un pensamiento que comparte Irene Ferreras. Licenciada en INEF y con la titulación de entrenadora, empezó en el Olímpico de Moratalaz.























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