Miércoles, 04 de Marzo de 2026

Actualizada Martes, 03 de Marzo de 2026 a las 23:35:30 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Martes, 03 de Marzo de 2026

De Burgos Bengoetxea soporta la presión en el Camp Nou

Qué bonito es el fútbol. Qué espectáculo el que hemos vivido esta noche en el Spotify Camp Nou, con 90 minutos eléctricos, de pura poesía competitiva entre dos gigantes que no saben especular. Barça y Atleti firmaron uno de esos partidos que reconcilian al aficionado con la esencia del juego: intensidad, talento, emoción y tensión hasta el último suspiro.

 

Y aunque a veces se nos olvide, el árbitro también forma parte del espectáculo. Tiene que tomar decisiones en décimas de segundo, bajo una presión brutal y sabiendo que cualquier error será amplificado hasta el infinito. Estoy convencido de que Ricardo De Burgos Bengoetxea, como actor principal sobre el césped, también disfrutó del encuentro. Porque cuando el fútbol fluye así, nadie es ajeno a esa energía.

 

Sinceramente, creo que su actuación fue excelente. En un partido de semejante carga emocional no es sencillo evitar el error grueso, y apenas los hubo. La jugada más polémica llegó en el añadido de la primera parte. En directo no me pareció penalti. Tras la primera repetición, tampoco. No fue hasta la toma trasera, una vez ejecutado elpenalti, cuando se aprecia el contacto de Marc Pubill. Es una acción de árbitro de campo, de intuición y cercanía. Si no lo señala, probablemente el VAR no habría intervenido. Pero leso nunca lo sabremos.

 

También generó debate el tercer gol del Barça. Tanto en vivo como en la repetición parecía que Marc Bernal estaba adelantado. Sin embargo, el SAOT —que esta vez sí funcionó— confirmó su posición legal. Y conviene subrayarlo: el mérito del árbitro asistente es enorme. Acertar a esa velocidad, con esa finura milimétrica, habla muy bien de su nivel.

 

En el tramo final, con las fuerzas al límite, Lamine y Raphinha reclamaron penaltis que, honestamente, no alcanzaban el umbral suficiente.

 

El resumen es claro: De Burgos Bengoetxea sostuvo con solvencia la presión mediática en unas 48 horas mágicas para él, tras su gran actuación en La Cartuja. Un arbitraje sereno en una noche inolvidable.

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