
El excolegiado internacional Xavier Estrada Fernández (Lleida, 1976) es una de las voces más críticas con el sistema arbitral español desde el estallido del 'caso Negreira', que, según explica en una entrevista con EFE, ha bunkerizado "aún más" el Comité Técnico de Árbitros (CTA).
Después de retirarse en 2021 como árbitro de campo, Estrada Fernández ha continuado formándose en el ámbito de la psicología, otra de sus pasiones, lo que le ha permitido escribir 'El partido que no ves', en el que reflexiona sobre el deporte profesional, los colegiados y la salud mental, todo ello mientras mantiene su visión crítica sobre el arbitraje en España.
Y la causa en fase de instrucción de los pagos millonarios que el FC Barcelona abonó a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del CTA, y a su hijo, Javier Enríquez Romero, sigue siendo uno de los 'caballos de batalla' de este exárbitro ilerdense.
"El caso tiene mucha influencia (en el colectivo). Llevamos tres años y aún se está investigando y quedan muchos interrogantes. Cada semana que pasa mi reflexión es: Qué grave debe ser el problema, cuántas cosas se habrán tapado...", comenta Estrada Fernández, personado como acusación popular en el caso, tras presentar una querella criminal individual contra Enríquez Negreira y su hijo por supuesta corrupción deportiva.
Crítico con Luis Rubiales y Medina Cantalejo
Y ahonda en la reflexión al recordar por qué en su día Luis Rubiales, presidente de la Federación, o Medina Cantalejo, presidente en ese momento del CTA, "no cogieron el teléfono para llamar", si realmente querían dar una respuesta a todo lo que estaba pasando.
También se queja de que no se actuara antes en el caso: "Había mucha documentación válida que sabemos que fue destruida, no sé con qué objetivo, pero parece claro y que podría determinar o dar pistas sobre lo que está sucediendo".
Sostiene, además, que a nivel interno el 'caso Negreira' lo que ha hecho es "bunkerizar aún más el CTA" y habla de la existencia de "un sistema clientelar" contra los que alzan la voz frente al sistema como hizo él en su día.
Y desarrolla la idea: "Para evitar que esto pase, van a entrar (en el círculo) todos mis amigos, y hombre, un amigo te puede dar una puñalada, pero es más difícil que lo haga si lo tiene controlado y la manera de controlarlo es haciéndolo asambleísta o respondiendo a una serie de favores".
El poder de Enríquez Negreira
Preguntado sobre la influencia real que podía tener Enríquez Negreira en los árbitros de la época que se investiga en el caso, Xavier Estrada recuerda que "hay compañeros" que sí admitieron que tenía poder en el CTA. Y cita a Mateu Lahoz, que testificó que Enríquez Negreira era como "un comandante y que al final tenía mucho poder".
"Los que hemos estado dentro sabemos perfectamente cuál era el poder de Enríquez Negreira. Como vicepresidente no solo formaba parte del comité de designación, sino que tenía toda la información de los árbitros y árbitros asistentes de Primera y Segunda División, con lo cual sabía las notas y las evaluaciones, de las que nosotros no teníamos ni constancia por ese sistema tan opaco", comenta.
Recuerda que el exvicepresidente del CTA era una de "las personas que te llamaba" cuando había un ascenso o un descenso. "Hay muchas testificales de árbitros que han compartido temporadas con Enríquez Negreira como vicepresidente del CTA y es obvio que habrá árbitros que, como son muy próximos al 'establishment', responderán otra cosa", indica.
Espera que el proceso de instrucción "no se alargue mucho"
Con todo, Xavier Estrada admite que cuando decidió presentar una querella de corrupción deportiva lo hizo a instancias de que era "una corrupción por mera actividad".
"¿Qué quiere decir? Que el hecho, que es más que probado, de que un vicepresidente haya recibido unas transferencias económicas por parte de un club, ya es delito", argumenta.
Y va más allá: "Nosotros instábamos a que no era necesario saber dónde iba ese dinero o las miles de hipótesis que se podían hacer, por eso instábamos a la jueza a hacer el juicio ya, porque para nosotros el delito ya es un hecho y lo que queremos es que el proceso no se alargue mucho más tiempo".
Un sector del colectivo es "muy acérrimo al poder"
Para evitar que casos como éste se repitan en el futuro, Estrada Fernández recuerda que una parte del colectivo es "muy acérrimo al poder" porque "están puestos por los propios directivos para que el sistema pueda continuar".
"Un ejemplo claro, siempre lo he dicho, es Jesús Gil Manzano, que es una asambleísta para darle validez al poder, para que cuando se celebren unas elecciones todo el mundo sepa a quién hay que votar y para que el sistema perdure", opina.
Pero también recuerda que hay "otra parte del colectivo que se lo ha trabajado para poder llegar", pero que está en lucha con "los más acérrimos al poder" y saben que "su manera de prosperar es complicada".
"Y eso es el 'establishment' que está establecido. La única manera que hay de romperlo es precisamente haciendo que el colectivo no forme parte de la federación y que los árbitros no tengan peso para elegir quién es presidente de la Federación", analiza.
Por todo ello, Xavier Estrada reclama la necesidad de que se produzca "una apertura real" del colectivo en líneas generales, también por lo que respecta a los medios de comunicación, de cara a los propios clubes.
La importancia de la salud mental en el deporte profesional
Después de presentar su último libro, 'El partido que no ves', reflexiona sobre el arbitraje y la salud mental y tiene claro que el colectivo arbitral "no ayuda a los árbitros a gestionar todo lo referente a las redes sociales".
"El CTA es bastante reticente a que los árbitros las utilicen. En mi caso, cuando era árbitro profesional las utilizaba. Creo que son una muy buena herramienta pedagógica para que la gente entienda que detrás de la equipación del árbitro hay una persona, hay una vida, una historia y una familia", apunta.
Cree, por ello, que cuando se acerca la figura arbitral a la sociedad "la gente puede entender que eres un deportista, que también fallas como cualquier deportista y que hay una preparación".
Y es que, en líneas generales, Xavier Estrada recuerda que se sigue viendo la organización arbitral como "muy competitiva", en cierto punto "simplista con el mero objetivo de estar en lo más alto".
"Parece que las reglas del juego son que vale todo. Y creo que hay que cambiar la visión. Hay que preservar un clima de bienestar para los árbitros porque eso impacta no sólo en el arbitraje y el fútbol, sino que dice mucho de la propia institución de cómo acaba trabajando con sus empleados, pero estamos muy lejos de esto desafortunadamente", resume.











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