El caso Vinicius Júnior y la respuesta ejemplar del arbitraje en Da Luz

El protagonismo del Benfica–Real Madrid de esta noche no estuvo únicamente en el marcador, sino en la compleja gestión arbitral de François Letexier, especialmente en todo lo ocurrido alrededor de Vinicius Júnior.
El colegiado francés se enfrentó a uno de los escenarios más delicados que puede vivir un árbitro en un terreno de juego: una denuncia por presuntos insultos racistas en pleno partido y en un contexto de máxima tensión competitiva.
ð¥ OPINIÃN
ð° El caso Vinicius Júnior y la respuesta ejemplar del arbitraje en Da Luz
ð£ï¸ "Letexier demostró que arbitrar también es saber gestionar conflictos humanos, y lo hizo con brillantez"
â½ï¸ #BenficaRealMadrid
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Corría el minuto 50 cuando se activó el protocolo antirracismo. La situación se originó tras el gol del delantero brasileño, que celebró con su característico baile en el córner. La acción provocó primero una advertencia del árbitro y posteriormente una tarjeta amarilla por sus protestas.
Sin embargo, el partido se tensó aún más cuando varios jugadores del Benfica fueron a recriminarle su actitud, entre ellos el argentino Gianluca Prestianni, quien se dirigió directamente hacia el futbolista madridista.
Fue entonces cuando Vinicius echó a correr hacia Letexier para alertarle de los presuntos insultos racistas recibidos. La respuesta del árbitro fue inmediata: cruzó los brazos en forma de “X” y activó el protocolo antirracismo establecido por la UEFA. Un gesto firme y necesario en un contexto de enorme presión.
Gestionar una situación así, con el estadio encendido, los jugadores alterados y el foco mediático mundial, no es sencillo. Sin embargo, el árbitro francés demostró personalidad, templanza y criterio.
El encuentro, además, se vio empañado por el comportamiento de parte de la grada del Benfica, que protagonizó lanzamientos de objetos obligando a detener el juego. Más preocupante aún fue que, cuando apenas quedaban unos segundos para el final, se repitieron los incidentes.
En ese momento, Letexier optó por no detener nuevamente el partido, una decisión que, en mi opinión, fue sensata: enviar a los equipos a vestuarios a falta de instantes habría generado un caos mayor y un desenlace aún más tenso.
Lo sucedido deja una imagen lamentable tanto de algunos aficionados del Benfica como de ciertos jugadores y miembros del banquillo, cuya actitud contribuyó a aumentar la crispación. Frente a ello, la actuación arbitral destacó por su capacidad para mantener el control y aplicar los protocolos con responsabilidad.
En una noche marcada por la polémica y la tensión, François Letexier demostró que arbitrar también es saber gestionar conflictos humanos, y lo hizo con brillantez.


























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