El VAR desaparece en Montilivi

El arbitraje de César Soto Grado en Montilivi demuestra que no hace falta un partido bronco para que el foco acabe señalando al colegiado. Girona y Barça disputaron un encuentro relativamente tranquilo, sin excesiva tensión, pero ni aun así el árbitro riojano consiguió pasar desapercibido. Y cuando eso ocurre, rara vez es por casualidad.
En la primera parte señaló un penalti de Blind sobre Dani Olmo que no admite debate. El defensa del Girona mide mal, pisa en el empeine al centrocampista azulgrana y le derriba. Penalti claro. Una acción bien vista y correctamente sancionada que, sin embargo, terminó teniendo poca trascendencia en el marcador porque Lamine Yamal erró el lanzamiento desde los once metros. Hasta ahí, todo dentro de la normalidad.
ð¥ OPINIÃN
ð° El VAR desaparece en Montilivi
ð£ï¸ "El VAR vuelve a quedar señalado. No por intervenir, sino por desaparecer cuando más se le necesita"
ð£ï¸ "No hay explicación técnica que justifique la no intervención"
â½ï¸ #GironaBarca
ðï¸ @iusport ⤵ï¸https://t.co/ODbkw3rm2i pic.twitter.com/tCDEamCyEyâ Pável Fernández (@PavelFdez) February 16, 2026
El problema llegó después. Con el 1-1 en el marcador y el partido agonizando, apareció la jugada que marcaría la noche. Echeverri pisa a Jules Koundé en un balón dividido. Es una acción de amarilla evidente, de esas que el árbitro debe detectar en directo o, en su defecto, revisar tras aviso del VAR. No ocurrió ni una cosa ni la otra. La jugada continuó y acabó en gol. Incomprensible. No hay explicación técnica que justifique la no intervención del videoarbitraje. Solo cabrían excusas absurdas: que se fuera la luz en Las Rozas, que fallara la conexión o que el árbitro del VAR sufriera un desmayo. INJUSTIFICABLE.
Aún habría tiempo para la expulsión de Joel Roca, una roja tan clara como innecesaria. El centrocampista entró a Lamine Yamal con una brusquedad impropia, sin saber siquiera dónde estaba el balón en el momento de realizar la entrada. Parecía tener prisa por abandonar el campo.
En resumen, el VAR vuelve a quedar señalado. No por intervenir, sino por desaparecer cuando más se le necesita. El problema ya no es el error humano; es la sensación de descontrol absoluto. Y eso, en el fútbol profesional, es inadmisible.


























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