El engaño y el teatro ganan al fútbol en el Bernabéu

Vinicius Junior vuelve a ser el protagonista de la noche. No por un gol imposible ni por una jugada brillante, sino por algo que empieza a convertirse en una preocupante costumbre: provocar penaltis bajo la sospecha permanente del exceso interpretativo.
El primero llegó en el minuto 24. Vinicius conducía el balón y Aramburu fue a encimarle. En el intento de frenarle, sus rodillas se cruzan. El contacto existe, es evidente, pero también es importante recalcar, que este es leve. De esos contacos que se producen decenas de veces en un partido. ¿Suficiente para señalar penalti? A mi juicio, no. Ahora bien, se entiende que el VAR no intervenga: hay contacto y, en este tipo de acciones, el criterio del árbitro de campo suele considerarse sagrado. Gris, discutible, pero interpretable.
Lo del segundo penalti, sin embargo, resulta mucho más difícil de justificar. Minuto 47. Vinicius encara por línea de fondo y, antes siquiera de que Aramburu llegue a tocarle, el brasileño ya está volando para acabar en el suelo. No hay contacto apreciable, no hay zancadilla, no hay nada más que una caída anticipada. Un piscinazo en toda regla. Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿dónde está el VAR?
Porque si la tecnología se implantó para corregir errores claros y manifiestos, este parecía uno de manual. No hablamos de una jugada gris, sino de una acción que, vista repetida, no ofrece sustento para el castigo máximo. Lo preocupante no es solo que el árbitro pueda equivocarse; lo verdaderamente alarmante es la inoperancia del sistema que debería corregirlo.
Semana tras semana, el fútbol español se desliza peligrosamente hacia el terreno del teatro. Y mientras los árbitros siguen picando el anzuelo, el VAR observa en silencio. Así, el deporte pierde credibilidad, y el talento queda eclipsado por el engaño. Y eso, más allá de colores, debería preocuparnos a todos.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.6