La Cultural necesita una grada que empuje, no diez mil cartulinas rojas contra el árbitro
F: @fdpculturalLa Cultural y Deportiva Leonesa atraviesa uno de esos momentos en los que el ruido exterior amenaza con pesar más que el propio balón. Situada en puestos de descenso a Primera RFEF, la preocupación es lógica, incluso inevitable.
Lo que ya no resulta tan comprensible es el clima de crispación que se ha instalado en parte de la afición, convencida de que las decisiones arbitrales explican buena parte de la delicada situación del equipo.
Es cierto que a lo largo de una temporada siempre hay acciones discutibles. Un penalti señalado o no señalado, una expulsión rigurosa, un gol anulado… El fútbol está lleno de matices y errores humanos. En ocasiones esos fallos restan puntos; en otras, los conceden.
Pero reducir una clasificación de meses a una sucesión de decisiones arbitrales es, como mínimo, simplificar en exceso una realidad mucho más compleja.
La Cultural no ocupa puestos de descenso por una conspiración ni por una cadena de agravios. Está ahí por demérito propio: por irregularidad, por errores defensivos, por falta de contundencia en momentos clave o por no haber sabido cerrar partidos. Señalar exclusivamente al árbitro puede aliviar la frustración inmediata, pero no corrige ninguno de esos problemas.
La protesta prevista para el encuentro ante el Real Zaragoza, con diez mil cartulinas rojas dirigidas al colegiado, es una imagen potente. Sin embargo, conviene preguntarse si esa energía no estaría mejor empleada en algo más productivo. El equipo necesita apoyo, confianza y un entorno que empuje, no un ambiente enrarecido que aumente la tensión desde el primer minuto.
El fútbol, especialmente en situaciones delicadas, se sostiene también desde la grada. Animar, apretar, creer hasta el final puede sumar más de lo que parece.
Convertir cada partido en un juicio al árbitro, en cambio, corre el riesgo de distraer de lo verdaderamente importante: que la Cultural recupere su mejor versión y saque los puntos necesarios para salir del descenso.
La crítica es legítima; el victimismo permanente, no tanto. Y quizá ahora, más que nunca, el equipo necesite menos cartulinas rojas y más bufandas al viento.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.6