Tarde plácida, aunque con sobresaltos, para Quintero González en el Camp Nou

Cuando uno de los equipos es claramente superior al otro, el foco suele alejarse del árbitro casi de forma automática. El juego fluye, el resultado se encamina pronto y las decisiones arbitrales pasan a un segundo plano. Sin embargo, cuando el marcador es más ajustado, aparece el personaje que nunca habla, que casi nunca se defiende y que, gane quien gane, suele acabar señalado: el árbitro.
El Barça–Mallorca de esta tarde fue un ejemplo bastante claro de una actuación arbitral tranquila, sin grandes sobresaltos, aunque eso no significa que estuviera exenta de acciones polémicas. Alejandro Quintero González tuvo una tarde relativamente plácida, pero el arbitraje, incluso en sus mejores versiones, rara vez se libra del todo de la lupa.
ð¥ OPINIÃN
ð¢ Tarde plácida, aunque con sobresaltos, para Quintero González en el Camp Nou
ð£ï¸ âEn el penalti de David López es difÃcil de entender el silencio absoluto desde la sala VARâ
â½ï¸ #BarçaMallorca
ðï¸ @iusport ⤵ï¸https://t.co/qIJhwwKBGN pic.twitter.com/NVrA5sPd4Jâ Pável Fernández (@PavelFdez) February 7, 2026
La primera acción controvertida llegó en el minuto 23. El Barça reclamó penalti por una mano de David López dentro del área. La imagen es clara: el balón golpea en el brazo, con la mano abierta y ocupando un espacio que amplía el volumen corporal. El colegiado no aprecia la infracción en directo, algo comprensible por la velocidad de la jugada, pero lo verdaderamente difícil de entender es el silencio absoluto desde la sala VAR. Una acción de revisión obligatoria que, incomprensiblemente, no tuvo respuesta.
Cinco minutos después, en el 1-0, fue el Mallorca quien protestó un posible fuera de juego de Lewandowski. Es cierto que el polaco parte en posición adelantada en el primer remate, pero la jugada no termina ahí. Hay un segundo toque de Dani Olmo, que genera una nueva acción, y en ese momento Lewandowski ya está habilitado. Se considera jugada nueva y, por tanto, el gol es legal.
Por último, en el minuto 48, el Barça volvió a reclamar penalti tras un contacto de Mojica sobre Lamine Yamal. Hay contacto, sí, pero no todo contacto es punible. Lamine también exagera la caída, y el árbitro interpreta correctamente la acción, dejando seguir el juego.
En resumen, una tarde arbitral bastante serena. Aunque, como suele ocurrir, ni siquiera en los partidos más plácidos los árbitros logran escapar del todo a algún sobresalto.























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