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Actualizada Jueves, 29 de Enero de 2026 a las 00:13:58 horas

Pável Fernández
Pável Fernández Miércoles, 28 de Enero de 2026

Arbitraje sin nivel de Davide Massa en el Benfica - Real Madrid

F. ShutterstockF. Shutterstock

El arbitraje del italiano Davide Massa en el Benfica – Real Madrid de esta noche ha dejado una sensación amarga en el conjunto blanco.

 

Sin ser un desastre absoluto de principio a fin, el colegiado italiano falló precisamente en las acciones de mayor trascendencia, aquellas que marcan partidos de este nivel, y en casi todas ellas el Real Madrid salió claramente perjudicado.

 

La primera gran polémica llegó con el penalti señalado inicialmente a favor del Benfica por una supuesta falta de Jude Bellingham sobre Prestianni.

 

La acción no tiene por dónde cogerse: el centrocampista inglés toca balón de manera limpia, anticipándose con claridad, y es el atacante argentino quien, tras perder la posesión, se deja caer, ni tan siquiera hay contacto entre ambos jugadores.

 

Massa no dudó en señalar los once metros, una decisión difícil de justificar incluso a velocidad real. Afortunadamente, el VAR corrigió el error y evitó una injusticia mayor, dejando en evidencia la precipitación del árbitro.

 

Más discutible, aunque también polémica, fue la pena máxima señalada posteriormente por un agarrón de Tchouaméni sobre Otamendi. Es cierto que el francés agarra al delantero, pero el agarrón no impide que el jugador del Benfica continúe su avance.

 

Otamendi exagera la caída y el árbitro compra la acción. Ahora bien, una vez tomada la decisión de pitar penalti, resulta incomprensible que Massa no mostrara la segunda amarilla a Tchouaméni, que ya estaba amonestado. La falta de coherencia disciplinaria fue evidente.

 

No todo fueron errores, y conviene decirlo. Davide Massa acertó al expulsar a Asencio por doble amarilla, una decisión clara y bien aplicada. Y también fue correcta la anulación del gol de Kylian Mbappé cuando el partido agonizaba y que hubiera metido a los blancos en el Top 8, el francés roba el balón a Trubin cuando el portero se disponía a ponerlo en juego.

 

El reglamento es claro en este tipo de acciones, el francés no puede arrebatarle el balón al portero cuando está sacando.

 

En definitiva, un arbitraje irregular, con aciertos puntuales, pero con errores graves en los momentos clave que condicionaron el partido y dejaron al Real Madrid con la sensación de haber sido tratado con desigualdad.

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