
El serbio Novak Djokovic volverá, por tercer año seguido, a disputar la semifinal del Abierto de Australia, salvado de una presumible eliminación ante el italiano Lorenzo Musetti que tras ganar los dos primeros sets tuvo que retirarse por una lesión muscular de la que no se pudo recuperar.
El transalpino disfrutaba de uno de los mejores momentos de su carrera y tenía al balcánico, ganador de veinticuatro Grand Slams y diez en Australia, contra las cuerdas. Acompañado de un gran juego, dinámico, certero, se apuntó los dos primeros parciales por 6-4 y 6-3.
Era Djokovic el que daba malas sensaciones. Su lenguaje corporal delataba incomodidad en la pista. Sin velocidad, lejos del nivel que acostumbra. Tuvo que ser atendido de una ampolla en el pie derecho. También sintió dolor en el hombro. Pero se mantenía en condiciones en la pista. Al contrario que el transalpino, quinto del mundo, que en cuanto sintió el pinchazo en el abductor derecho cambió de gesto.
Miró a su palco Musetti, a su entrenador el español Jose Perlas. Contrariado, cariacontecido. No podía. Después de tener más de la mitad del recorrido hecho veía que algo se interponía en su sueño de alcanzar las semifinales de un Grand Slam. Un problema físico. Fue atendido por el médico de pista. Volvió, lo intentó. Pero cuando perdía por 3-1 en el tercer set y se habían disputado una hora y 59 minutos decidió decir basta.
Djokovic, que ganó su pase a cuartos por la incomparecencia del checo Jakub Mensik en octavos de final, lesionado, se topó otra vez con un golpe de fortuna en cuartos. La lesión de Musetti le rescató. El italiano solo había ganado uno de los diez enfrentamientos previos que jugó con el serbio, ninguno de los cuatro en Grand Slam. Pero esta vez parecía diferente
"No sé qué decir salvo que lo siento por él. Jugó mucho mejor, y esta noche iba de camino a casa. No sé qué decir, estas cosas pasan en el deporte. Me ha pasado varias veces. Estar en cuartos de final de un Grand Slam con dos sets arriba y tener el control total. En fin, qué mala suerte. No sé qué más decir. Le deseo una pronta recuperación y, sin duda, debería haber ganado hoy", reconoció Novak Djokovic en la pista tras su clasificación para semifinales.
El serbio, que no falla en una semifinal desde que en el 2018 fue eliminado en octavos por el coreano Hyeon Chung, jugará el viernes contra el ganador del partido entre el italiano Jannik Sinner, vigente campeón, y el estadounidense Ben Shelton.
Fue así como logró su victoria 103 en el Melbourne Park el ganador de veinticuatro Grand Slam y que le llevó a su decimotercera semifinal en Australia en su carrera, dos menos solo que Roger Federer, el que más veces lo ha conseguido.
Con 38 años y 255 días, Djokovic se ha convertido en el segundo hombre de mayor edad en la Era Abierta en alcanzar las semifinales del Abierto de Australia, después de Ken Rosewall, quien llegó a las semifinales en dos ocasiones a los 40 años.
Djokovic, que sumó su victoria 401 en un Grand Slam, disputará su tercera semifinal seguida. El año pasado, Djokovic llegó a semifinales aquí, donde se retiró debido a una lesión en la pierna izquierda contra Alexander Zverev. También llegó a semifinales aquí en 2024, cuando fue eliminado por Jannik Sinner. Antes de esas derrotas, había ganado las 10 semifinales del Abierto de Australia que había disputado.
Ahora aspira el serbio de 38 años a convertirse en el jugador de mayor edad en la Era Abierta en ganar un título individual masculino de Grand Slam, y el segundo hombre en la Era Abierta en ganar un título de Grand Slam con 37 años o más, después del australiano Ken Rosewall, quien ganó el título en el Abierto de Australia de 1972 con 37 años y 62 días.





















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