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Actualizada Miércoles, 28 de Enero de 2026 a las 03:23:55 horas

EDITORIAL DE IUSPORT
EDITORIAL DE IUSPORT Miércoles, 28 de Enero de 2026

La virulenta reacción marroquí y la batalla soterrada por la final del Mundial 2030

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, junto a su homólogo marroquí, Faouzi Lekjaa / RFEFEl presidente de la RFEF, Rafael Louzán, junto a su homólogo marroquí, Faouzi Lekjaa / RFEF

La virulenta reacción de la prensa marroquí a las declaraciones de Rafael Louzán confirmando la final del Mundial 2030 en España, algo lógico por múltiples razones, no es un episodio aislado ni fruto de un arrebato mediático puntual.

 

Al contrario, revela con bastante claridad que Marruecos observa con atención el debate sobre la sede de la final y está decidido a disputar ese objetivo hasta el final. La dureza de las críticas, el tono empleado y la rápida alineación de determinados medios apuntan a una estrategia más profunda: marcar territorio y condicionar el relato desde ahora.

 

Louzán se limitó a expresar la opción que todo el mundo comparte, dada la magnitud deportiva de los tres países implicados —España, Marruecos y Portugal—: que la final del Mundial 2030 se celebrará en España.

 

Sin embargo, la respuesta marroquí fue inmediata y desproporcionada. Medios como Le 360 o Yabiladi interpretaron sus palabras como un intento de “imposición” o de “hegemonía organizativa”. Ese lenguaje no es casual: cuando una parte reacciona con tanta contundencia ante una hipótesis aún no decidida por la FIFA, es porque percibe una amenaza real a sus aspiraciones.

 

Resulta especialmente significativo que Le 360, un medio vinculado al entorno del poder en Marruecos, haya liderado el ataque. En su análisis, Louzán aparece como alguien que quiere “erigir a España como referencia organizativa”, una acusación que trasciende el fútbol y entra en el terreno simbólico y político. El mensaje implícito es claro: Marruecos no acepta un papel secundario.

 

La comparación con el presidente de la federación marroquí, Fouzi Lekjaa, tampoco es inocente. Al presentarlo como un dirigente prudente y ajeno a “estrategias de influencia”, la prensa marroquí construye un contraste moral: España presiona, Marruecos espera. Sin embargo, esa supuesta contención contrasta con la agresividad mediática, lo que sugiere una división de roles calculada.

 

Esta reacción evidencia además que la final del Mundial 2030 es un objetivo estratégico para Marruecos. No se trata solo de fútbol, sino de prestigio, proyección internacional y consolidación como potencia organizadora de grandes eventos. Coorganizar el Mundial ya es un hito, pero acoger la final supondría un salto cualitativo.

 

Por eso, más que molestarle las palabras de Louzán, lo que incomoda a Marruecos es la posibilidad de que el debate se incline desde ahora hacia España como sede “natural” de la final. La reacción busca frenar esa sensación de inevitabilidad y dejar claro que la batalla está abierta.

 

En ese sentido, el ruido mediático no debilita la candidatura marroquí, sino que la delata: Marruecos quiere la final y está dispuesto a pelearla desde el primer minuto, aunque oficialmente se hable de prudencia y neutralidad.

 

En definitiva, la tormenta levantada en Marruecos no es una defensa del protocolo ni una lección de elegancia institucional. Es la primera señal visible de una lucha que apenas comienza. La final de 2030 no está decidida, pero si algo ha quedado claro es que Marruecos no piensa renunciar a ella sin dar batalla.

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