F. Europa Press
El FC Barcelona derrotó (2-0) al Real Madrid este sábado en la final de la Supercopa de España Iberdrola celebrada en el Estadio Skyfi Castalia, estirando su dominio en el torneo, en el fútbol nacional y en los Clásicos, a pesar de los momentos del rival.
Esmee Brugts, con un cabezazo a saque de esquina cerca de la media hora, y Alexia Putellas, de penalti ya en el 94', dieron la sexta Supercopa de siete disputadas al Barça para mantener la sequía de títulos de las blancas. El Madrid apretó de inicio y en la reanudación, pero sobrevivió con las paradas de Misa Rodríguez.
El primer título del curso dejó esa sensación de igualad de los últimos Clásicos, pero el Barça alargó su hegemonía. La motivación extra y el buen plan de partido llevó a las blancas a incomodar mucho a las catalanas, imprecisas además las de Pere Romeu. Así, la media hora inicial fue un intercambio de presión, de agresividad arriba en busca del robo de balón y la ocasión en superioridad.
El partido se jugaba más en campo del Madrid, pero sin llegar a generar peligro el Barça. Las de Pau Quesada, presente tras perderse la semifinal por asuntos personales, asomaron en esa recuperación con Athenea del Castillo, taponado su disparo en un segundo intento. El equipo azulgrana tuvo que buscar en más de una ocasión a Ewa Pajor con balones en largo mientras Vicky López se iba encontrando.
Un disparo suyo desde la frontal provocó la primera parada de Misa Rodríguez y, en el saque de esquina posterior, Esmee Brugts hizo el 1-0 libre de marca y de cabeza. En ese momento, la final se puso cuesta arriba para un Madrid que sufrió con varios saques de esquina seguidos y el Barça apretando más si cabe.
Las madrileñas supieron sufrir y, aprovechando el parón del VAR por una acción de Graham Hansen que no llegó a nada por un fuera de juego, volvieron al partido para rondar la meta de una Cata Coll que, con todo, no tuvo que estirarse en toda la final. Las de Quesada se fueron al menos al vestuario con esa sensación de estar compitiendo, y con un larguero de Sara Däbritz, y la reanudación fueron diez minutos de máxima intensidad blanca.
El Madrid apretó y acechó la meta rival con peligro, aunque de nuevo sin un remate letal. El Barça se rehizo con algo de posesión y, como un chaparrón, llegaron las mejores ocasiones azulgranas. Misa sujetó al Madrid en la final con tremendas intervenciones, aunque pudieron hacer más las catalanas en la definición. Ewa Pajor, que estrelló su mano a mano en la cara de la portera canaria, Graham Hansen, que la mandó al larguero, otro disparo potente de Claudia Pina, otro cabezazo de la delantera española y otra más de Vicky López. El asedio culé no terminó con la final de milagro.
La sentencia fue pena máxima y rubricó otra Supercopa, otro título de un Barça que sigue agrandando palmarés ante un Madrid que sigue de vacío. El puñado de vidas extras lo quiso aprovechar el Madrid, que salió de la cueva con Linda Caicedo, pero sin gasolina en la reacción pese a los cambios. Antes del penalti de Sheila García sobre Alexia, Pajor perdonó otra más ante Misa.






















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