F. Europa PressLa final de la Copa África de 2026 entre Senegal y Marruecos, desarrollada en Rabat, ha trascendido ampliamente el ámbito estrictamente deportivo para convertirse en un caso de estudio jurídico de notable complejidad. El desenlace del partido, marcado por la controvertida anulación de un gol a Senegal, la posterior concesión de un penalti a favor de Marruecos, la retirada temporal del campo del equipo senegalés y su retorno para finalmente ganar el encuentro en la prórroga, plantea una serie de interrogantes de profundo calado en el derecho deportivo.
Hay que reseñar que la amenaza de acciones legales por parte de la Federación Marroquí ante la Confederación Africana de Fútbol y la FIFA, basándose en el artículo 82 de los reglamentos de competición, sitúa en el centro del debate la interpretación y aplicación de las normas disciplinarias, la autoridad del árbitro durante el desarrollo del juego, y la doctrina de los actos propios como límite a las pretensiones posteriores. Este episodio ofrece una oportunidad única para analizar la interacción entre la estricta literalidad reglamentaria y la praxis deportiva dinámica, así como las consecuencias jurídicas de las decisiones adoptadas en caliente por los actores intervinientes.
Diego Fierro Rodríguez





















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