Demasiado VAR en el Reale Arena
F. Europa PressEl arbitraje de Jesús Gil Manzano en el Real Sociedad–Barcelona dejó un dato tan llamativo como preocupante: hasta cuatro intervenciones del VAR en un solo partido, récord en lo que va de Liga. Y lo más importante: ninguna influyó decisivamente en el resultado final.
Precisamente por eso, el problema no es el marcador, sino la sensación de un fútbol cada vez más intervenido.
ð¥ OPINIÃN
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El partido arrancó con una decisión clara y bien resuelta. En el minuto 1, gol anulado a Oyarzabal por fuera de juego evidente, detectado en directo y sin necesidad de VAR. Buen inicio, lectura rápida y acierto arbitral.
Poco después, en el minuto 7, llegó el primer gol anulado al Barcelona, esta vez con ayuda del VAR. Fermín marca, pero la jugada nace de una falta previa de Dani Olmo sobre Take Kubo.
El azulgrana roba el balón impactando claramente en el tobillo del japonés. Acción bien corregida desde la sala VOR. No duden, no busquen los tres pies al gato, gol bien anulado por falta previa en el robo de balón.
En el minuto 21, nuevo gol anulado, ahora a De Jong, nuevamente por fuera de juego claro y bien señalado en el campo, sin intervención tecnológica. Hasta ahí, decisiones rápidas y coherentes.
El primer gran foco de polémica llegó en el minuto 28, con el gol anulado a Lamine Yamal. El VAR trazó las líneas del fuera de juego semiautomático, pero la recreación no convenció prácticamente a nadie.
Es uno de esos casos que se convierten en un ejercicio de fe. Personalmente, creo en el sistema, pero cuesta vender justicia cuando la imagen no despeja la duda.
En el minuto 41, con 1-0 en el marcador, se reclamó un posible penalti de Dani Olmo sobre Jon Martín. Hay empujón, sí, pero la acción se produce fuera del área; además, el txuri urdín partía en posición de fuera de juego, por lo que no se podía señalar de ninguna manera la pena máxima.
Justo antes del descanso, en el añadido de la primera parte, penalti inicialmente señalado al Barça tras derribo de Zubeldia a Lamine, pero correctamente anulado por fuera de juego previo del atacante, detectado por el VAR, en lo que sería la tercera intervención.
Y aún quedaba una más. En el minuto 87, entrada durísima de Carlos Soler sobre Pedri. Es casi un milagro que el azulgrana no abandonara el campo en camilla. Gil Manzano mostró amarilla, pero aquí el VAR debió intervenir: la acción era de roja directa, al existir claras opciones de lesión.
En resumen, arbitraje que no condiciona el resultado, pero sí deja una mala noticia: demasiadas interrupciones, demasiada tecnología y la sensación de que el fútbol empieza a perder naturalidad.
El VAR acertó siempre, pero su presencia constante nunca es una buena señal.


























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