¿Realmente le preocupa a José Manuel Uribes la marca España?

Las últimas denuncias elevadas por el CSD al TAD contra los presidentes de LaLiga y la Liga F son altamente preocupantes al revelar una manera de actuar del organismo que no sólo no protege al deporte español, sino que directamente lo daña y de forma grave.
Tratándose de denuncias poco consistentes, lo esperable del ente rector del deporte español, en su rol de filtro entre el denunciante y el TAD, es la apertura de un procedimiento contradictorio, con audiencia de los afectados, para disponer de los elementos suficientes con los que poder tomar la decisión correcta.
Pero lejos de ello, el CSD que preside José Manuel Rodríguez Uribes, que no olvidemos es jurista de profesión y sabe de qué estamos hablando, omite ese trámite esencial y, sin importarle el daño que causa a la imagen del deporte español, traslada denuncias carentes de base sólida contra las dos personas que presiden las dos ligas profesionales de fútbol de este país.
No podemos olvidar que hace poco, siendo José Manuel Franco presidente del CSD, la línea de actuación del CSD era diametralmente opuesta: llovían las denuncias contra Luis Rubiales, entonces presidente de la RFEF, y el CSD no envió ninguna al TAD, excepto la que acabó con su presidencia tras el ‘piquito’ y el tocamiento de genitales en la final del mundial femenino de 2023, pero no por iniciativa propia sino por ‘indicación’ de la Casa Real.
El CSD deberá explicar esta manera contradictoria de conducirse. Cuando había motivos fundados para elevar denuncias al TAD (recuérdese por ejemplo el espionaje que ordenó Rubiales contra Aganzo), el CSD se abstenía. Ahora, ante denuncias claramente infundadas, se dirige al TAD para que abra expediente sancionador.
En el caso de Javier Tebas, si el CSD hubiese dado audiencia al afectado, Tebas, y al perjudicado, el Barça, habría sabido que el club no formulaba denuncia alguna contra el presidente de la patronal. Y si hubiese dado traslado de la otra denuncia a Beatriz Álvarez, se habría enterado de que solo estamos ante la mala redacción de un precepto, no ante una infracción. La moción de censura no iba dirigida contra la presidenta de la Liga F, por lo que estaba plenamente facultada para presidir la asamblea que votó el cese del vicepresidente.
Estas cosas tan evidentes no deberían pasar desapercibidas a un organismo de la relevancia del CSD, que dispone de juristas de prestigio a su servicio, entre ellos un abogado del Estado, Fernando Molinero, que es su actual director general.
Es claro que la aparición de noticias en la prensa nacional y extranjera sobre la apertura de expediente a las dos personas que presiden las ligas españolas más importantes de fútbol causa un daño a la marca España, un daño gratuito que sólo es imputable a José Manuel Rodríguez Uribes.
























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