Marcos Fis / InstagramCon los Hispanos y las Guerreras inmersos en pleno proceso de reconstrucción el balonmano español mira con ilusión su futuro, tras un año 2025 plagado de éxitos en las categorías inferiores.
Logros que llevaron a España a encabezar la clasificación del balonmano base elaborada por la Federación Europea (EHF), tras cerrar el verano con tres medallas, dos en la categoría masculina y una en la femenina.
Metales entre los que sobresale la plata conquistada por los Hispanos juveniles en el Mundial de la categoría disputado en Egipto, tras caer por 40-41 ante Alemania en una final que se resolvió a favor del conjunto germano tras dos prórrogas y una tanda de penaltis.
Un doloroso desenlace que no impidió a Marcos Fis, a quien dos meses antes Jordi Ribera ya hizo debutar en partido oficial con la selección absoluta, alzarse con el título de mejor jugador del torneo.
Galardón que reconoció el descomunal talento que atesora el lateral zurdo manchego, de tan sólo 18 años, que acaparó todos los focos con espectaculares actuaciones como la que firmó en los cuartos de final ante Egipto.
Un encuentro en el que Marcos Fis, hijo del exinternacional español de origen cubano Julio Fis, enmudeció a los 22.150 espectadores que abarrotaron el Cairo Stadium, nuevo récord en una competición juvenil, con los trece goles que anotó.
Pero los Hispanos juveniles no se reducen sólo a Fis, como atestiguó el oro que el conjunto español logró un mes antes en el Abierto Europeo disputado en Gotemburgo, y en el que no participó el jugador del Fraikin Granollers, tras imponerse en la final a Islandia.
Medallas que sirvieron para reivindicar a una generación que se había visto ensombrecida por los éxitos de sus 'hermanos mayores', que habían encadenado de manera consecutiva los títulos de campeones de Europa y del mundo juveniles y campeones continentales júnior en los tres últimos años.
Un pleno que los Ian Barrufet, Víctor Romero o los hermanos Petar y Djordje Cikusa no pudieron completar en el Mundial júnior disputado este verano en Polonia, en el que el equipo español tuvo que conformarse con la novena plaza, tras quedar sorprendentemente fuera de los cuartos de final.
Pero el trabajo ya estaba realizado ya que los cuatro jóvenes internacionales ya habían formado parte de la selección absoluta que disputó en el mes de enero el Mundial disputado en Croacia, Dinamarca y Noruega.
Cita universal que Jordi Ribera aprovechó para dar un acelerón en el proceso de renovación en el que se encuentra inmerso el equipo nacional con vistas al Europeo que se disputará en 2028 en España, así como para los Juegos Olímpicos que se celebrarán ese mismo año en Los Ángeles.
Un período de transición en el que los Hispanos debe ir adquiriendo, como ha recalcado una y mil veces el seleccionador, los automatismos necesarios en su juego para no caer en la irregularidad que condenó a España a no pasar de la segunda fase en el Mundial.
Las Guerreras del futuro piden paso
La misma ronda en la que concluyó la aventura de las Guerreras en el Mundial de Países Bajos y Alemania, donde las de Ambros Martín, como le ocurrió a la selección masculina, fue víctima de los altibajos propios de los equipos en construcción.
No obstante, la actuación del conjunto español dejó entrever más de un brote verde que deberán germinar de manera definitiva en los Juegos de Los Ángeles y, sobre todo, en el Mundial que se disputará en 2029 en España.
Una cita en la que sueñan con poder participar las integrantes de las selecciones inferiores que tiñeron este verano de optimismo el futuro del balonmano femenino español, tras colgarse la plata en el Europeo júnior y ser semifinalistas en el Campeonato de Europa juvenil
Plata que en el caso del equipo júnior sirvió para refrendar las grandes expectativas que se tienen en una generación, que ya en 2024 se proclamó campeona del mundo juvenil.
Un grupo en el que destaca la presencia de jugadoras como la primera línea Belén Rodríguez, que tras ser elegida el pasado curso mejor jugadora del Mundial de China este verano fue designada mejor central del Europeo disputado en Montenegro.
Actuaciones que no han pasado desapercibidas para Ambros Martín que ya hizo debutar a la jugadoras sevillana, de 19 años, con la selección absoluta en los amistosos que la selección disputó el pasado mes de septiembre en Eslovaquia.
Pero Belén Rodríguez, que no pudo impedir con los nueve goles que anotó en la final que Alemania le apartase del oro continental, no es el único miembro de la selección júnior que figura en los planes de futuro de Ambros Martín.
La portera Goundo Gassama, elegida mejor guardameta del Europeo, que comienza también a abrirse un hueco en las convocatorias del 'Proyecto 2029', las jornadas de tecnificación con las que el seleccionador va trabajando con las futuras internacionales.
Una nómina de la que en un futuro a medio y largo plazo formarán parte algunas de las integrantes de la selección juvenil que concluyó este verano cuarta en el Europeo de la categoría.
Nueva muestra de la capacidad del balonmano español para seguir generando jugadores y jugadoras capaces de competir con cualquiera y trasladar en un futuro a las categorías absolutas los éxitos logrados en 2025 con los equipos de base.














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