F: @Francis_gm7A veces, en el fútbol, un director deportivo recibe una enseñanza donde menos la espera. A veces el fútbol es un silencio. Un silencio que empieza en una rodilla continúa en un despacho y termina en un juzgado. Llega desde un edificio gris, silencioso, donde la luz blanca cae sobre papeles que nadie canta en la grada. Llega desde un tribunal.
La reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (STSJ AND 15879/2025 de fecha 31/10/2025) en el caso de aquel lateral derecho verdiblanco cuya rodilla contó más historias que su propia biografía, no trata de un simple ajuste jurídico. El jugador, cuya identidad se intuye, aunque en el fallo judicial se debe cubrir con una sábana blanca, es más que una anécdota deportiva: es una advertencia. Una advertencia escrita en lenguaje jurídico por la sentencia.
El lector bético que haya pasado por el Villamarín en la última década sabrá de quién se habla. Habrá visto su figura delgada recorriendo la banda, aquella zancada que parecía pedir permiso a la tierra en cada contacto. Lo habrán visto correr como si hubiera un poco de vértigo en su carrera, como si cada paso podía ser una pregunta.
María Laffitte Ageo



















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