F: ShutterstockÚltimamente observo instituciones deportivas intentando introducir la tecnología en la toma de decisiones de los árbitros para reducir su margen de error ya que los árbitros son humanos no robots, observo que hacen esfuerzos tecnológicos, pero se siguen poniendo en duda sus decisiones.
El silbato es, a menudo, el epicentro de la emoción y la polémica.
Pero ¿es suficiente con cámaras, sensores y repeticiones instantáneas?, pues no.
El VAR en el fútbol, la repetición del Instant Replay en el baloncesto son claros ejemplos de esa búsqueda. Sin embargo, a pesar de estos avances tecnológicos, la controversia no solo persiste, sino que las dudas sobre la tecnología ponen el foco en los árbitros por su mala interpretación. Ya no se discute solo la decisión del árbitro en el terreno de juego, sino también las interpretaciones de una jugada analizada en una pantalla, sumando otra capa de presión y complejidad arbitral.
Hemos visto como ya se usa la Inteligencia Artificial (IA) para designar árbitros, pero el deporte sigue siendo un juego de humanos y habrá que equilibrar el uso de la IA o tecnologías para unirla a la Inteligencia Natural del árbitro que es la persona que siente y percibe las emociones del juego.
La tecnología arbitral se compra, pero el criterio arbitral con tecnología se entrena y se valida.
Miguelo Betancor






















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