Un nuevo ataque a la competición

El Real Madrid vuelve al ataque. O mejor dicho, Florentino. El club es presidencialista y aunque la entidad goza de excelentes ejecutivos nada se mueve sin la mueca del presidente.
Lo último es una amenaza de denuncia a la FIFA por los arbitrajes que está ¿sufriendo? el Real Madrid. En el dossier al máximo organismo irán jugadas de estas 4 primeras jornadas. Ya veréis cuando reciban el gol anulado por mano de Güler y que la propia FIFA, a través de la IFAB, refleja en su normativa que no se puede validar un gol cuando hay mano previa.
Es como si mandas una denuncia al Gobierno de España por la bajada de las pensiones. Un sin sentido. Como todo lo que ocurre en este club en los últimos tiempos con denuncias, amenazas y presiones para que rueden cabezas en las cúpulas de poder.
El último lloro en forma de denuncia es por una jugada gris, la expulsión de Huijsen en Anoeta, de las que se ha dicho antes de empezar la temporada que desde el VAR se respete la decisión tomada por el árbitro de campo.
Pero ni por esas. Y es que al Real Madrid no le vale nada. Ni tan siquiera que le hayan dado la cabeza de la anterior cúpula arbitral. Desde el primer día que se nombró a Fran Soto como presidente del CTA ya filtraron a través de todos sus portavoces mediáticos que ese cambio tampoco les valía. ¿Y qué les vale?
En realidad nada. El único objetivo desde hace tiempo es intentar reventar la competición española. No es un ataque sólo al estamento arbitral, es a todo lo que huela a fútbol español. El Madrid, desde hace tiempo, desprecia jugar contra el Villarreal o el Getafe.
Y todo esto aderezado con una campaña mediática brutal con periodistas que ni tan siquiera pueden decir lo que piensan por lo que pueda venir.
Mientras se hable de árbitros y denuncias a la FIFA, se silencia el fracaso de los conciertos en el Bernabéu, el ridículo espantoso de la Superliga o esa cosa rara de un posible cambio societario del club.
El Real Madrid, como cualquier otro, tiene derecho a quejarse. Pero desde hace tiempo el club no se queja; amenaza, denuncia, presiona y genera un ambiente hostil. Y mientras todo esto ocurre, ahí está ese sindicato arbitral de reciente creación llamado AESAF, en silencio.
Bueno no, pidiendo una subida de salario del 2%. Lo mismo, dentro de unos años, en lugar de pedir una subida tienen que pedir trabajo cuando vengan a pitar a España árbitros ingleses o polacos. Será lo próximo que pidan desde la Casa Blanca. Den tiempo.


























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