
La impotencia, la desidia, la negligencia fueron causantes una vez más de hechos lamentables que vuelven a poner la lupa en la cultura del futbol sudamericano.
En el estadio Libertador de América, el estadio del club Independiente, el más ganador en Argentina de copas libertadores en América, lo feo del futbol volvió a suceder.
El último 20 de agosto Independiente se enfrentaba a la Universidad de Chile por los octavos de finales de la Copa Sudamericana y sobre la mitad del juego con un resultado parcial de empate en un gol y todavía con victoria de 2 a 1 en los ciento ochenta minutos que reúne al partido de ida y la revancha para el equipo trasandino la violencia volvió asolar en un estadio de futbol.
La crónica indica que los hinchas chilenos habrían comenzado a realizar destrozos en el renovado estadio de la ciudad de Avellaneda, lo que motivó que la parcialidad de los diablos rojos como se apoda al rey de copas argentino, se trasladaran al lugar de los hechos y se desatara un terrible batalla que dejo varios heridos, dos de gravedad con lesiones cerebrales y un centenar de aficionados chilenos detenidos por la policía de la provincia de Buenos Aires.
Jose Emilio Jozami Delibasich














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