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Actualizada Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 02:09:46 horas

Manolo Lucena, empezó a 'hacer pesas' hace 60 años y sigue dirigiendo el gimnasio

EFE / Álvaro Cabrera Domingo, 27 de Julio de 2025
F: Sevilla Agencia EFEF: Sevilla Agencia EFE

En plena época de éxito de los centros deportivos y su expansión por las ciudades, con un modelo de negocio enmarcado bajo el estilo de vida del 'fitness', hay lugares de entrenamiento cuya atmósfera te transporta al pasado, son "la vieja escuela" de los gimnasios, que sobreviven a las franquicias.

 

Esa sensación la traslada el gimnasio Manuel Lucena, centro que cumple 45 años y, aunque ha evolucionado desde su apertura en 1980, todo parece igual: el sonido repentino de los hierros, mancuernas y placas de las máquinas de musculación sigue siendo el mismo de antaño y el hilo musical refleja los éxitos de las últimas décadas del siglo XX.

 

Este gimnasio, uno de los más veteranos de Málaga, es ejemplo de esos centros sin tornos, chips, apps ni realidad virtual, en el que miles de personas se han ejercitado bajo la mirada de los pósters de los culturistas campeones de los años 80.

 

El propietario y entrenador, Manolo Lucena, tiene ahora 76 años, pero empezó a 'hacer pesas' hace sesenta años y fue uno de los pioneros del fisioculturismo. Formó parte de la élite nacional y mundial en las décadas de los 70 y los 80 con la victoria de campeonatos y torneos internacionales en el peso medio.

 

Por su gimnasio, ubicado en el popular barrio malagueño del Perchel, han pasado varios campeones de culturismo. Estas instalaciones fueron un centro neurálgico al que asistían personas de toda la provincia para entrenar, "desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche", ha relatado Lucena a EFE.

 

Antes tenía tres plantas habilitadas y podía contar con mil personas al mes y, aunque Lucena reconoce el daño que le causó la proliferación de franquicias con un horario muy amplio que abarca los fines de semana, su gimnasio es un ejemplo de cómo aguantar y seguir activo a pesar del paso de los años.

 

Un entrenador de 76 años

 

Lucena, que es presidente honorífico de la Asociación Española de Fisioculturismo y Fitness, dirige a todos los usuarios del gimnasio, independientemente del grado de actividad física. Su rutina de trabajo siempre ha sido la misma porque el gimnasio es su vida. A día de hoy llega a las 8 de la mañana y sale a 9 de la noche, de lunes a viernes.

 

Sus inicios competitivos se remontan al año 1965. Él era churrero y dedicaba el resto de horas al entrenamiento. A partir de ahí, estuvo 25 años en la élite, hasta que los meniscos y los cartílagos aguantaron, porque eran otros métodos de entrenamiento, en muchos casos muy lesivos comparados con los actuales.

 

“A mí no se me ocurriría a día de hoy poner a un alguien a saltar la comba dos horas diarias con rodillas al pecho. Tuve que afinar mis piernas, que eran dos sacos de serrín”, recuerda.

 

El gimnasio fue referente de la musculación, recibió a deportistas de élite de fútbol, balonmano o baloncesto. Lucena también trató con una figura internacional como Arnold Schwarzenegger al que antes de ser actor trajo a España para competir por 50.000 mil pesetas: “En esa época se dedicaba a inflar globos y levantar coches”.

 

Varias décadas después, Manolo sigue llevando la preparación personalizada de los usuarios independientemente de la edad, la intensidad y la meta de cada uno. Además, sigue dando un pellizco en el abdomen el primer día a quien se apunta, “para ver la manteca que hay”.

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