Viernes, 09 de Enero de 2026

Actualizada Viernes, 09 de Enero de 2026 a las 12:11:24 horas

Diego Fierro Rodríguez

El desastre del arbitraje con inteligencia artificial en Wimbledon

Diego Fierro Rodríguez Jueves, 24 de Julio de 2025
F: ShutterstockF: Shutterstock

El torneo de Wimbledon 2025 quedará marcado en los anales del tenis no solo por los duelos épicos sobre la hierba, sino por una decisión que ha fracturado el consenso en torno a lo que significa la justicia deportiva. La implementación del sistema Electronic Line Calling Live (en adelante, ELC Live), que reemplazó por completo a los jueces de línea humanos, se presentó como la culminación lógica de una evolución tecnológica imparable. Sin embargo, lo que en teoría prometía ser un salto hacia la perfección arbitral se ha convertido en un caso de estudio sobre los límites de la inteligencia artificial cuando choca contra la compleja realidad del deporte de élite.

 

La premisa era aparentemente irrefutable: cámaras de alta velocidad capaces de captar mil imágenes por segundo, algoritmos de visión artificial entrenados con millones de trayectorias de pelotas y un margen de error declarado inferior al grosor de una moneda. Números que, en el papel, deberían haber silenciado cualquier crítica. Pero el tenis no se juega en laboratorios ni en simulaciones, sino en un escenario donde intervienen variables imposibles de cuantificar por completo: la presión psicológica de un punto clave, la tensión acumulada en un quinto set, incluso la relación casi simbiótica que durante décadas han mantenido jugadores y jueces de línea.

 

Los primeros partidos del torneo dejaron claro que algo fundamental se había perdido en esta transición. El incidente más revelador ocurrió en el duelo entre Anastasia Pavlyuchenkova y Sonay Kartal, cuando un revés claramente fuera fue validado porque el sistema había sido desactivado accidentalmente. Lo anterior me sugiere que la supuesta infalibilidad tecnológica depende, irónicamente, de factores humanos tan prosaicos como un operador que olvida activar un interruptor. La reacción de Pavlyuchenkova —"Me habéis robado el juego"— trascendió el enfado momentáneo para convertirse en el grito de una generación de tenistas que ven cómo decisiones cruciales quedan sujetas a caprichos de un sistema opaco.

 

VER EL TEXTO COMPLETO EN PDF

 

Diego Fierro Rodríguez

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.154

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.