Sábado, 10 de Enero de 2026

Actualizada Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 02:09:46 horas

El reportero francés condenado en Argelia, víctima colateral de la crisis entre París y Argel

EFE/IUSPORT EFE/IUSPORT Domingo, 20 de Julio de 2025

El periodista deportivo francés Christophe Gleizes, condenado a siete años de cárcel en Argelia, estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado y ahora es, según su familia, víctima colateral de la crisis diplomática entre París y Argel y un aviso del país árabe contra la libertad de prensa.

 

“Jamás podríamos haber imaginado, ni por un segundo, que cumpliera prisión, ni siquiera un mes. Siete años de prisión firme para nosotros es inimaginable”, explica en una entrevista con EFE Maxime Gleizes, hermano del reportero que ha sido condenado por apología del terrorismo, una acusación que rechazan tanto él, como su familia y organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF).

 

El hermano del periodista, que es actor y se encuentra en el Festival teatral de Aviñón, donde el miércoles pasado organizó una marcha de apoyo, cree que una condena como esta quizás no habría tenido lugar hace una década, pero ahora Christophe está “atrapado en desafíos de la diplomacia entre Francia y Argelia” que les “sobrepasan”.

 

Lo expresa sin “culpar a nadie, ni a Argelia ni a Francia”, al entender que son dos naciones con un “pasado difícil” entre ellas, pero cree que también se trata de un mensaje ejemplarizante para la prensa por parte de Argel, ya que no se puede meter “en la cárcel a un periodista durante tanto tiempo” solo por hacer su trabajo.

 

Gleizes, de 36 años y un apasionado del fútbol y del continente africano, había viajado en mayo de 2024 para realizar un reportaje sobre la era dorada del club de fútbol local de Cabilia, el Jeunesse Sportive de Kabylie (JSK), durante los años 80.

 

También planeaba cubrir la conmemoración de los diez años de la muerte del futbolista camerunés del Cabilia Albert Ebossé, fallecido a causa del lanzamiento de una piedra desde la grada por parte de un aficionado, y debía entrevistar al entrenador del Mouloudia Club de Argel, Patrice Beaumelle, así como hacer un perfil del futbolista Salah Djebaïli.

 

Fue detenido solo unos días después de su llegada en Tizi Ouzou (a unos 100 kilómetros al este de la capital) y se le impuso libertad condicional sin salir del país, acusado de glorificar el terrorismo y de poseer publicaciones con fines propagandísticos perjudiciales para los intereses nacionales argelinos.

 

Sin vinculaciones políticas

 

Las acusaciones contra él derivan de haberse puesto en contacto en 2015 y 2017 con el presidente del club de fútbol Tizi Ouzou, quien también es una figura destacada del Movimiento por la Autodeterminación de Cabilia (MAK), designado por el Gobierno argelino como organización terrorista.

 

Pero Gleizes no tiene en absoluto nada que ver con la política y mucho menos con las aspiraciones del MAK, recalca su hermano, más allá de su interés por el fútbol y su contexto.

 

Por esa razón, la familia ve distinto su caso del otro famoso preso francoargelino motivo reciente fricciones entre los dos países: el escritor Boualem Sansal (de 75 años y enfermo de cáncer), encarcelado por sus escritos y cuya liberación ha reclamado reiteradamente París sin éxito hasta hoy.

 

“Mi hermano es alguien extremadamente empático que tiene una gran bondad humana, que es divertido, amable, positivo, que tiene ganas de vivir y que hace avanzar el mundo hacia algo más bonito. Es verdaderamente absurdo que esté hoy en prisión”, afirma Maxime Gleizes.

 

Sí reconoce un error en que su hermano entrara en el país con visado visitante —que es otro cargo por los cuales fue condenado el pasado 29 junio— debido a la imposibilidad lograr uno profesional; pero insiste: en ningún caso merece siete años en prisión.

 

Respecto a su estado físico y mental, la familia recibe tan solo las noticias proporcionadas por su abogado cuando le visita cada dos semanas; ningún pariente ha podido obtener visados para viajar a Argelia.

 

Al menos hasta el pasado 2 julio —cuenta el hermano— Christophe “mantenía la moral”, pese a estar recluido en una celda compartida apenas diez metros cuadrados junto a otro preso.

 

Frente a esta impotencia familiar Maxime Gleizes asegura recibir todo apoyo posible tanto desde el Gobierno francés como desde sociedad civil: muestras como petición organizada online RSF pidiendo liberación —ya firmada miles personas anónimas así figuras públicas como Catherine Deneuve o François Civil o exfutbolista brasileño Raí— refuerzan esperanza entorno caso.

 

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