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El nuevo proyecto de la Liga U o cómo compatibilizar vida académica y deporte

EFE / Svetlana Gureva Domingo, 20 de Julio de 2025
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El nuevo proyecto de la Liga U, competición U22 de baloncesto ideada para facilitar y potenciar la vida académica y deportiva al más alto nivel e impulsada por el Ministerio de Educación, el Consejo Superior de Deportes (CSD), la Federación Española de Baloncesto (FEB) y la ACB es uno de los últimos proyectos que ayudan a compatibilizar estudios y práctica deportiva, en un escenario al que se suman nuevas iniciativas privadas que desarrollan también esta hoja de ruta en la edad adolescente.

La Liga U comenzará en la temporada 2025-26 y contará con los equipos U22 (jugadores nacidos en 2004 o posterior) de los clubes ACB, jugando principalmente los viernes por la tarde y los sábados por la mañana. Horarios flexibles. Los jugadores dispondrán de orientación y becas que les permitirán compaginar sus estudios universitarios o de FP con una competición exigente y acorde a su necesidad deportiva. El Ministerio apoya este proyecto con 5 millones de euros en cada una de las tres próximas temporadas.

El Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel -PROAD-, dependiente del CSD, ayuda a compaginar ambas facetas. En su ideario, este Programa afirma que "las universidades en su normativa propia tendrán presente tal condición en relación a las solicitudes de cambios de horarios, grupos y exámenes que coincidan con sus actividades, así como respecto de los limites de permanencia establecidos por las universidades y, en general, en la legislación educativa".

"El Consejo Superior de Deportes pondrá en marcha las medidas necesarias para posibilitar que los deportistas de alto nivel o alto rendimiento que se vean obligados a cambiar de lugar de residencia por motivos deportivos puedan continuar su formación en su nuevo lugar de residencia", añade el PROAD.

En España, el 40 % de los adolescentes dejaban de practicar deporte entre los 13 y los 18 años, principalmente por falta de tiempo y por la carga lectiva, según un estudio de las Universidades Pablo Olavide y Universidad de Huelva del año 2019. El abandono afecta especialmente a las mujeres, entre los 16 y los 18 años, según la Fundación España Activa. Este flanco, desde entonces, ha sido abordado desde diferentes flancos.

Uno de ellos, la Estrategia Nacional de Fomento del Deporte 2025‑2030, un plan que además contempla recursos económicos para apoyar la actividad física, es una de las estrategias para combatir el sedentarismo y fomentar la actividad física desde edavdes tempranas y que se elabora desde el CSD.

En este contexto, la enseñanza privada también juega su papel y aporta alternativas para integrar ambas disciplinas, en este caso en la adolescencia y hasta los 18 años.

Carolina López, directora del colegio Engage International y creadora de un método que permite optimizar estudios y deporte, afirma que su propuesta incluye un acompañamiento general que evita las tensiones que pueden generar a menudo la unión de estudios y deporte. No siempre este desafío va únicamente dirigido a los deportistas de alto rendimiento. Los jóvenes que no llegan a la élite, también pueden optar a este programa en este colegio de Majadahonda (Madrid).

Su proyecto combina adaptaciones curriculares estratégicas, seguimiento individualizado, evaluación continua. "La clave está en personalizar el aprendizaje, coordinarnos con familias y entrenadores, y valorar el esfuerzo real de cada alumno", explica Carolina López.

Desde la Federación Española de Rugby, por su parte, subrayan que el abandono juvenil es un fenómeno global ligado a la cultura deportiva de las familias, más acusado en el rugby femenino, sobre todo entre los 12 y los 17 años. Aun así, aseguran que con organización y constancia, "estudios y deporte son perfectamente compatibles y que las instituciones suelen arrimar el hombro cuando surgen conflictos".

Ander Cepas, medallista paralímpico de bronce en los Juegos de París 2024, recuerda que sin la comprensión de sus profesores y el apoyo del Centro de Alto Rendimiento del CSD no habría podido con ambas exigencias: "Quería seguir formándome y valoré distintas opciones, pero la Universidad San Pablo fue la que más apoyo ofrecía. Al principio notaba incomprensión cuando faltaba por entrenamientos, pero después de la medalla la actitud cambió por completo", subraya Cepas.

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