F: Xerez Club Deportivo
Muchas veces, estar casi muerto o parecerlo puede salvarte la vida. No son pocas las películas de guerra en las que soldados se embadurnan con sangre de sus compañeros abatidos para fingir su muerte y que el enemigo no repare más en ellos.
Algo así le ocurrió al Xerez C.D., S.A.D. Tras una brillante militancia en la Primera División nacional, el club entró en una espiral de nefastas gestiones que desembocaron en un concurso de acreedores calificado como culpable y con la corresponsabilidad e inhabilitación del entonces presidente, Joaquín Morales Domínguez, por mantener al club en situación de insolvencia durante años -agravando así sus consecuencias- y ocultando, en parte, las pérdidas del último ejercicio previo a la declaración de concurso.
En la práctica, esta situación mercantil supuso la partida de defunción del club y, si ello no fuera suficiente, apelando a la misma causa de defunción, la masa social -la afición- fue orientada a integrarse en otro club que, con aires renovados, pretendía aprovechar todo lo bueno y nada de lo malo del Xerez C.D.
En esa situación de ‘coma’ concursal se ha mantenido durante una década (2012-2022) como un club moribundo y comatoso, al que no le echaban cuenta ni sus acreedores: ya fueran ordinarios o privilegiados; ya fueran subordinados o contingentes. Al muerto lo daban por muerto. Pero, como en tantas ocasiones, lo que nunca perdió fue un rescoldo de buenos aficionados enamorados del escudo y los colores del club de toda su vida que, capitaneados por Juan Luis Gil Zarzana ‘Titín’, se enrolaron en la quimera evangélica de resucitar a ‘Lázaro’.
José Cepero. Abogado


















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