EP - Barbara Gindl/APA/dpa - ArchivoEl paracaidista austríaco Felix Baumgartner, conocido mundialmente por romper la barrera del sonido durante un salto desde la estratosfera en otoño de 2012, ha muerto este jueves a los 56 años debido a un accidente de parapente en la piscina de un hotel situado en Porto Sant’Elpidio (Italia).
Según confirmó Sky Sport Austria citando a la Austria Presse Agentur (APA) y al cuerpo de bomberos local, Baumgartner perdió el control de un parapente motorizado tras sufrir una repentina indisposición, precipitándose sobre la piscina del complejo vacacional Le Mimose. “Falleció en el acto, según informaron los equipos de rescate”, añadió ‘Sky Sport’.
Durante el siniestro, el impacto provocó lesiones a una empleada del hotel, quien fue trasladada al hospital con heridas cervicales causadas por escombros desprendidos del vehículo. “Recibió primeros auxilios en el lugar y posteriormente fue trasladada”, detalló ‘Sky Sport’. La pareja sentimental del deportista se encontraba presente y fue informada inmediatamente tras el trágico desenlace.
En el momento del accidente había numerosos testigos cerca de la piscina, incluidos niños. Los servicios de emergencia subrayaron que la tragedia podría haber tenido consecuencias aún más graves dada la concurrencia. El aparato se estrelló contra una estructura de madera junto al agua y rápidamente intervinieron carabinieri, bomberos y Cruz Roja para asegurar la zona.
La policía acordonó el área afectada dentro del complejo Le Mimose, ubicado a dos kilómetros del centro urbano y con una extensión aproximada de 30.000 metros cuadrados. Según precisó ‘Corriere della Sera’, el accidente tuvo lugar alrededor de las 16:00 horas locales.
El salto histórico de 2012
Felix Baumgartner alcanzó fama internacional cuando el 14 de octubre de 2012 realizó un salto histórico desde los 38.964 metros, superando así tanto la barrera del sonido como el récord mundial de vuelo tripulado en globo —más allá incluso de los 37 kilómetros— como parte del proyecto Red Bull Stratos. Equipado con una cápsula ultraligera acoplada a un globo gigante lleno de helio cuyo grosor era diez veces menor que una bolsa convencional, protagonizó uno de los hitos más espectaculares jamás vistos.
Su descenso sobre Nuevo México (Estados Unidos) duró exactamente 4 minutos y 19 segundos, tras más de dos horas y media ascendiendo hacia la estratosfera. Saltando con la cabeza por delante para evitar desmayos o hemorragias cerebrales fatales, logró superar así al estadounidense Joe Kittinger —quien ostentaba hasta entonces el récord desde su salto desde 31.333 metros realizado en 1960—.
Por sus logros excepcionales, Baumgartner recibió múltiples reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Laureus al Mejor Deportista Extremo Internacional (marzo 2013), además de publicar poco después su libro autobiográfico ‘Mi vida en caída libre’, donde relataba las luces y sombras detrás del legendario salto estratosférico.
Con su muerte desaparece uno de los grandes referentes mundiales del deporte extremo contemporáneo; su legado permanecerá ligado para siempre a las fronteras superadas entre ciencia, tecnología y coraje humano.






















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