F: Informativos TelecincoIbai Uribe perdió a su padre, el jefe de la Unidad de Inspección de la Ertzaintza en Gipuzkoa, Mikel Uribe, cuando ETA lo asesinó el 14 de julio de hace 24 años, una fecha que este lunes rememora con un reto que para él tiene "mucho de terapéutico", subir 25 veces en bicicleta el monte Mandubia en menos de catorce horas.
Uribe, hijo único, tenía 13 años cuando ETA acabó con la vida de su padre en un atentado cometido en Leaburu, la localidad natal de este mando de la Ertzaintza, que se disponía a cenar con sus amigos cuando fue tiroteado nada más bajar de su vehículo.
A finales de mayo de este año, Ibai Uribe decidió hacer pública su historia en las redes sociales y anunciar su proyecto 'Everesting Mandubia', un monte situado en Beasain, el municipio donde reside, con el objetivo de acumular el desnivel positivo del monte Everest, de casi 8.500 metros.
"No vengo a dar lecciones, no soy bandera de nada, y si mi testimonio puede ser de utilidad o sirve de inspiración para alguien eso será lo que más me llene sin ningún tipo de duda", decía en la larga carta que publicó entonces.
En ella cuenta cómo vivió el asesinato de su padre, cómo habían vivido antes distintas situaciones de amenaza y un ataque con cócteles molotov -que por error de los violentos afectó a un vecino-, y cómo cinco años después del atentado, tocó "fondo por primera vez".
"Ahí conocí a mis necesidades, ahí conocí al vacío existencial, ahí supe lo que es ser paciente de un psicólogo y ahí conocí la que ha sido mi compañera de viaje toda mi vida: la Sertralina. Sí, yo también he tenido la necesidad (y la tengo) de tomar antidepresivos y recaptadores de serotonina y he estado con 5 terapeutas diferentes", confiesa.
"Cuando te arrebatan a tu padre de la manera más cruel y cuando te destrozan y desvirtúan de golpe tu proceso de crecimiento puedes pensar que el enemigo está afuera pero yo he encontrado en mí mismo al mayor saboteador", añade.
Añade que, después de "un proceso duro y a la vez enriquecedor de autoconocimento", ahora ha podido comenzar a "mirar a aquel niño con una mirada adulta", está aprendiendo "a quererlo otra vez, a respetarlo, y a perdonarlo".
Para él, el deporte ha sido "la mayor de todas las terapias". "El deporte ha estado presente en mi vida en muchos momentos y de muchas maneras y en algunas ocasiones me atrevo a decir que incluso ha sido salvador para mí", afirma.
Este lunes, este 14 de julio es un día muy especial para él. Pero el 14 es un número que por diferentes circunstancias ha tenido presencia a lo largo de su vida.
"Al principio relacionaba este número con algo negativo: con el fallecimiento del aita o con el número de nuestra antigua vivienda de Legorreta y por ende con el sufrimiento vivido en ella. Pero a mi mujer también la conocí un 14 de Julio y la vivienda en la que hoy resido junto a una hija maravillosa también está numerada con el 14. También ha aparecido en más de una ocasión en los dorsales de pruebas cicloturistas en las que han sido mis mejores actuaciones", relata.
Y concluye: "Por lo tanto, ya no se trata un número que tiene una carga negativa, al contrario, se ha convertido en una tontería no tan 'tonta' que me hace ser consciente que lo que hoy es malo mañana puede ser bueno".
Su primera subida, de las 25 que se ha impuesto como reto, comenzó a las 05.00 horas de este lunes.














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