F. Europa Press24 años después de descender a Segunda División y sufrir una de las travesías más crueles del fútbol nacional en el siglo XXI, el Real Oviedo regresa a la máxima categoría del fútbol español tras superar a un combativo Mirandés en la final del playoff por el ascenso, sacándose la espina de la temporada pasada, cuando se quedó a las puertas en la última eliminatoria.
Hay que retroceder hasta la 2000/2001 para recordar un Real Oviedo en Primera, cuando entonces el equipo entrenado por Radomir Antic y con jugadores como Oli, Esteban, Onopko o el propio Veljko Paunovic, ahora técnico azul, hicieron frente a una temporada que comenzó con la fatídica muerte de Dubovsky y que, tras estar tan solo dos jornadas entre los tres últimos de la clasificación, acabó con el descenso en Mallorca.
El Oviedo, un club que hasta 2001 había estado 38 temporadas en Primera y 30 en Segunda, descendió tras 13 temporadas seguidas en la élite, pero lo peor estaba por llegar: los problemas económicos derivados de una nefasta gestión dieron pie a un descenso deportivo a Segunda B primero y a un descenso administrativo a Tercera por impagos después.
En aquel momento, con el club al borde de la desaparición, el Ayuntamiento de Oviedo liderado por Gabino de Lorenzo impulsó la creación del Oviedo ACF, un equipo nacido del histórico Astur que tenía el único propósito de sustituir al Real Oviedo como club representativo de la capital del Principado.
La afición del Oviedo, a diferencia de los poderes de la ciudad, no dio la espalda a su equipo, la entidad llegó a 10.000 abonados en Tercera División y salió a competir como pudo, arrancando la competición con menos seis puntos en la clasificación por diversas sanciones.
Presididos por Manolo Lafuente y entrenados por Antonio Rivas, el Real Oviedo no pudo ascender a la primera, pero sí lo hizo a la segunda, en 2005, temporada en la que los azules superaron al Ávila en la promoción y alcanzaron la Segunda B.
La pesadilla se repitió dos años después, con un descenso deportivo a Tercera División en 2007 -el primero y único de la historia del club- y nuevos problemas económicos, así que el fantasma de la desaparición no se esfumaba a pesar de que el Oviedo volvió a ascender a Segunda B en 2009.
Después de que el presidente y máximo accionista, Alberto González, acabase fugado y en busca y captura, la afición del Real Oviedo volvió a salvar a su equipo de una situación límite en 2012, cuando una ampliación de capital en la que se volcó el oviedismo y que acabó internacionalizándose sacó a flote al club primero y, después, llamó la atención del Grupo Carso del magnate mexicano Carlos Slim.
El capital mexicano llegó al Real Oviedo por aquel entonces y todavía no se ha ido: Carso logró hacer desaparecer cualquier peligro de quiebra y en 2015 se consiguió el ansiado regreso al fútbol profesional ascendiendo a Segunda en Cádiz, y fue en julio de 2022 cuando el Grupo Pachuca cogió el testigo con el único fin de alcanzar el ascenso.
Desde aquel ascenso de 2015, el Real Oviedo ha estado diez temporadas consecutivas en Segunda División, la mayoría de ellas luchando en la parte alta, pero sin participar en un playoff de ascenso hasta el pasado curso, cuando los azules cayeron en la final de la promoción ante el Espanyol.
Un año después de aquel partido en Cornellá, el Real Oviedo consigue al fin y en otro playoff el objetivo por el que lleva luchando casi cinco lustros y la temporada que viene volverá a ser equipo de Primera División.



























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