Presunción de inocencia y fútbol: un cóctel explosivo (a propósito de Asencio)
F: ShutterstockLos deportistas, técnicos y dirigentes deportivos son personas muy mediáticas, especialmente en el deporte de alta competición, cuyo máximo exponente (con respeto a todas las modalidades) es el fútbol, al menos en España.
En su condición de personas, los integrantes de este sector se ven a veces inmersos en polémicas judiciales, siendo especialmente relevantes las de carácter penal, no solo por su gravedad sino por el hecho de que, socialmente, se considera especialmente repudiable al delincuente deportivo, integrante de un sector caracterizado (se supone) por determinados valores, y con una supuesta responsabilidad moral de comportamiento ejemplar, por la capacidad de influencia sobre parte de la sociedad y la afectación a la imagen del club, federación y masa social interesados.
Una competitividad mal entendida, que va más allá de la chanza o burla ingeniosa al rival y se transforma en provocación o insulto, extiende habitualmente sus efectos sobre las personas que se encuentran en esta situación. Insultos, calumnias y amenazas en redes sociales, en los propios estadios donde desarrolla su labor, informaciones con un enfoque amarillista en determinados medios, y en ocasiones la sujeción a medidas por parte de sus clubes o federaciones (no convocar, convocar pero no jugar, etc.).
Javier Rodríguez Ten
Profesor de la Universidad San Jorge
Abogado especialista en Derecho deportivo























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