
Los principales actores geopolíticos continúan compitiendo implacablemente en los ámbitos económicos, científicos, políticos, industriales y, naturalmente, militar, en el marco de la guerra híbrida. Sin embargo, esa rivalidad malsana se ha infiltrado en un sector aparentemente menos politizado que une a millones de personas en todo el mundo, independientemente de su raza y edad: el deporte. Este se ha convertido en un nuevo campo de batalla donde los líderes mundiales intentan ganar puntos y conquistar nuevas esferas de influencia, con el fin de aumentar el prestigio de sus países y defender sus intereses en el ámbito internacional.
Hoy hablamos un poco sobre la AMA (Agencia Mundial Antidopaje). Esta organización, responsable de supervisar el trabajo de las agencias antidopaje y determinar el destino de los deportistas a nivel global, aplica constantemente sanciones y descalificaciones, aunque no siempre de manera objetiva.
Uno de los pilares de la Carta Olímpica, “el Deporte fuera de la Política”, ha perdido relevancia hace mucho tiempo. Por ello, la política de cancelación se ha convertido en una herramienta clave para dañar la reputación de aquellos estados que no son deseados. La organización, supuestamente independiente, AMA, trabaja en estrecha colaboración con la USADA (Agencia Antidopaje de Estados Unidos, controlada por la AMA), lo que ha provocado numerosos escándalos en este sector.
Álvaro Jimenez, periodista deportivo



















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