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El exdirector de Casa España confirma las irregularidades de la FEB en Senegal

Redacción de Iusport Redacción de Iusport Ver comentarios 2 Lunes, 08 de Febrero de 2016

[Img #18080]El proyecto de Casa España, promovido por la Federación Española de Baloncesto, podría ser la puntilla que acabe con la carrera político-deportiva del todavía presidente, José Luis Sáez.

 

Un presidente que ya estaba tocado tras la denuncia del titular de la Federación Catalana de Baloncesto, Joan Carles Fa Busquets, quien en diciembre pasado alertaba de ciertas irregularidades imputables a Sáez.

 

El presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Miguel Cardenal, confirmó el 10  de diciembre la realización de una auditoría complementaria por "presuntas prácticas corruptas" a las cuentas de la Federación Española de Baloncesto.

 

El mismo día 10, José Luis Sáez se apartaba temporalmente de la FEB, asumiendo Juan Manuel Martín Caño, vicepresidente primero, la dirección de la Federación "por enfermedad del titular, José Luis Sáez, hasta que cambien las circunstancias o se convoquen nuevas elecciones", según un comunicado federativo.

 

Pues bien, cuando aún no se ha clarificado la denuncia del presidente de la Catalana, le estalla a Sáez el asunto Casa España, un proyecto en Senegal de más de 700.000 euros financiado con fondos públicos españoles.

 

El diario La Provincia de este domingo publica una entrevista a Ramón Payser, exdirector del proyecto Casa España de la Federación Española de Baloncesto, que IUSPORT reproduce íntegramente, en la que viene a confirmar las sospechas de irregularidades que gravitan en torno a esta iniciativa.


Ramón Payser empieza recordando que el dinero proveniente del CSD ascendió a  unos 600.000 euros, a los que se sumaron  otros 160.000 de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y  100.000 del Cabildo de Gran Canaria. Esto último era "de alguna forma una contraprestación porque Gran Canaria fuera subsede del Mundial. Funcionaban así, si no te mojabas con ello, nunca obtendrías nada a cambio".

 

Comenta Ramón Payser que cuando estaba todo preparado para sacar a concurso el proyecto "una de las empresas, ni la más cara ni la más barata, ya tenía adjudicado el proyecto a dedo. Lo puedo decir porque estuve allí y lo viví. ¿Para qué hicimos aquel paripé? Hay que justificarlo me decían".

 

Y añade Payser: "El alcalde del distrito ya lo tenía todo adjudicado con el consentimiento de todos en la FEB antes de que yo llegara. Estaba adjudicado, es así, yo sólo podía ponerlo en marcha".


 
"Yo ahí veía casas cojonudas y gente bien vestida, por lo que entendía que aquella era una zona de clase media alta en Senegal. Todos los barrios periféricos de esa zona eran bien distintos. En sitios como Hann-Pêcheur o Hann Marinas, sitios donde ves chabolas o niños descalzos, donde se notan las necesidades de verdad, era donde se tenía que levantar el colegio. La respuesta era que la FEB y el alcalde habían decidido que ése era el mejor sitio. El más adecuado era éste para que quedara bonito, pero no efectivo. Ahí se me empezaron a abrir los ojos", dice Ramón Payser.

 

"Lo hicieron allí porque era propaganda también para el Alcalde del distrito. Era un proyecto que le daría votos. Casa España fue un proyecto más mediático y de propaganda que solidario. Se hicieron como dos o tres fiestas sin acabar el colegio. Aunque el proyecto en sí era interesante, se gestionó fatal. No se hizo de forma transparente".

 

"No veía cosas transparentes y ahora no te sorprende que se puedan destapar causas como malversación, nóminas que colaban de manera irregular, "injustificaciones"... Una gran parte del dinero presupuestado para el proyecto de Senegal no se utilizó. No sé cómo lo justificaban", asegura Payser.

 

En cuanto a si se gastó todo el dinero público que se presupuestó para Casa España, Ramón Payser contesta que "ni de casualidad. El edificio costó unos 200.000 euros a lo sumo, la obra civil. Ponle 30.000 o 40.000 euros para el mobiliario que salía de los 100.000 euros que destinó el Cabildo. Más el material deportivo. Los salarios pues eran de 200 al mes para la secretaria, 150 los porteros. No eran grandes cantidades. Quizá llegasen a los 400.000 euros en total. Pero todos los que estaban en Madrid no cobraban de la FEB sino de este proyecto y de otros que ya habían puesto en marcha. Por eso se habla de nóminas que nada tienen que ver con las personas que estaban allí trabajando".

 

En cuanto al material, Payser cuenta que "lo que sí me consta es que salió material para la Federación de Senegal de baloncesto cuando esto era un proyecto que estaba en manos del ministerio de Educación, es decir, de un órgano diferente. A mí me llegó un container con unos cuantos tableros de minibasket y unos aros. Dentro venía más material, pero ése no acabó en el proyecto. Entonces me dijeron que teníamos que reunir al presidente de la Federación de Senegal con Pepe Sáez, que iba a venir hasta Dakar para entregarles todo ese material. Y otra fiesta más".

 

Según la información que publica El Mundo, hay otros 43.000 euros que supuestamente también salieron del proyecto Casa España y que se invirtieron en material electrónico y pavimento que acabó en Madagascar para la celebración del Afrobasket.

 

Dice Ramón Payser que "eso en Dakar no apareció nunca. Nunca aparecieron marcadores electrónicos o pavimentos que estaban presupuestados. Y eso sí que me consta también. Había un presupuesto para poner un piso en el patio del colegio. Al final se puso de cemento y nunca se techó tampoco".

 

Deterioro precoz

 

Cuenta Ramón Payser que "desde las primeras lluvias aquello empezó a resquebrajarse. Los materiales que nos pusieron eran de mala calidad. Todo se hacía deprisa y corriendo para que salieran las fotos. Puedo acreditarlo con fotos e informes que pasé directamente a la FEB en Madrid. Todas las clases se inundaron. El constructor hizo muchas chapuzas. El presupuesto era barato e intentan pegártela. Les dije que por qué no contratábamos a una arquitecta española que vivía allí para que actuara como perito. El colegio se termina y yo presento un informe donde se determina que las puertas o ventanas ya están llenas de óxido. No podía controlarlo. En la FEB insistían en que lo importante era terminar el colegio y no tanto las condiciones".

 

"Grifos rotos, con materiales chinos de quinta o sexta calidad, los pomos de las puertas se caían al par de meses, cables pelados... Eso se lo notificaba yo a Madrid, pero les daba igual, les daba lo mismo. Sólo les importaban las fotos. Ellos miraban para otro lado".

 

Figurantes en la inauguración

 

Añade Ramón Payser que la inauguración fue "una farsa. No había niños. Los chicos que aparecen en las fotos salieron de un colegio cercano, no eran alumnos reales. El entrenador del supuesto equipo del colegio era el portero del edificio. Todo era un teatro para que Pepe Sáez se sacara las fotos con los niños vestidos con la ropa de la selección española al cobijo de los éxitos del equipo. Pura propaganda. Como soy el blanco me tienes que aplaudir hasta con las orejas. Funcionó como algo neocolonial. Quería utilizar el proyecto para su propia imagen y punto".

 

El hijo del presidente "trabajó" en el proyecto

 

Pepo Sáez, hijo de José Luis Sáez, "supuestamente tenía que ser el enlace en el apartado deportivo del proyecto. Cuando fui a Madrid para cerrar mi contrato, me dijeron que me iba a acompañar un tal Pepo, al que no conocía en absoluto. Me dijeron que era el hijo de José Luis Saéz, presidente de la FEB, que le tenía que echar una mano porque era un chico "revoltoso". El hijo de Sáez no aparecía nunca por allí. Se montaba en el coche y se iba de paseito. No me acompañó ni una sola vez a la obra".

 

"Se pasaba el día en un gimnasio que estaba enfrente del Hotel Le Lagon, uno de los más lujosos de Dakar. Nadie sabía lo que hacía. Llamaban para que fuera a reuniones y pasaba. Él era el hijo del presidente y ejercía como eso. ¿Para qué quería pasar calor y que le picaran los mosquitos? Se pasaba todo el día en los ciber cafés, comiendo, pero trabajar como cooperante, nada de nada. Dispuso que contrataran a su hijo en un proyecto de cooperación sin tener ni idea".

 

Payser quiere "que se aclare todo y que si alguien robó, que pague. No tengo ánimo de venganza, pero no me puedo callar cuando se utiliza la cooperación con un fin mediático o para otros fines de dudosa legalidad. La gente que lo está pasando mal es la que se perjudica".

 

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