
Durante la última década, el vínculo entre las casas de apuestas y el deporte profesional ha sido estrecho, pero también controvertido. Las camisetas de clubes de fútbol, los paneles publicitarios en estadios y hasta los nombres de competiciones han estado marcados por acuerdos con empresas del sector del juego online. Sin embargo, la entrada en vigor de nuevas regulaciones en España ha alterado radicalmente esta relación, generando efectos tanto en la financiación de los clubes como en la manera en la que las marcas de apuestas buscan ahora visibilidad.
Actualmente, solo aquellos operadores que cumplen con las directrices impuestas por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) pueden mantener su actividad. Algunos operadores como Casino777 en el mercado español continúan operando bajo el cumplimiento estricto de la DGOJ, adaptándose a los nuevos límites legales. Esta adaptación ha implicado cambios en sus estrategias de marketing, priorizando entornos donde la normativa permite una presencia menos intrusiva.
Una legislación más restrictiva
La Ley de Comunicaciones Audiovisuales y el Real Decreto 958/2020 sobre comunicaciones comerciales de las actividades del juego han supuesto un punto de inflexión. Estas normas limitan la publicidad de casas de apuestas en franjas horarias de audiencia general, restringen el patrocinio en camisetas deportivas y eliminan la posibilidad de asociar competiciones o estadios con marcas del juego.
Antes de estas restricciones, según datos del Ministerio de Consumo, las inversiones publicitarias del sector del juego superaban los 200 millones de euros anuales, gran parte de los cuales se destinaban al patrocinio deportivo. Clubes de fútbol como el Valencia, Sevilla, Betis o Alavés contaban con acuerdos millonarios con operadores online. Con la entrada en vigor del nuevo marco legal, esos ingresos desaparecieron prácticamente de un día para otro.
La consecuencia más inmediata ha sido el reajuste financiero de muchas entidades deportivas, especialmente aquellas con menor músculo económico. El impacto ha sido desigual: mientras los grandes clubes han podido sustituir estos acuerdos por otros de diferente índole (tecnología, fintech, energías renovables), las categorías inferiores y algunos deportes minoritarios han visto reducidas sus opciones de patrocinio significativamente.
Patrocinio deportivo y juego: una relación bajo escrutinio
Más allá del aspecto económico, la relación entre deporte y apuestas ha estado en el centro del debate público por razones éticas y sociales. Distintas organizaciones han señalado el riesgo de normalizar el juego entre menores o públicos vulnerables si se vincula directamente con ídolos deportivos. Esta preocupación ha tenido especial eco en el ámbito del fútbol, el deporte más mediático y seguido en España.
La legislación española busca proteger al consumidor, especialmente al más joven, limitando el alcance publicitario de un sector que, si bien legal y regulado, presenta riesgos si no se gestiona con responsabilidad. De hecho, muchas voces del ámbito jurídico y deportivo consideran que estas restricciones no deben entenderse como una criminalización del juego, sino como un marco de control necesario para mantener la actividad en unos márgenes éticos y legales razonables.
Por su parte, las casas de apuestas han comenzado a enfocar sus esfuerzos publicitarios en medios digitales especializados y acuerdos más sutiles, como colaboraciones con plataformas de análisis deportivo, patrocinios de eventos online o participación en contenidos editoriales. Esta diversificación ha reducido la presencia de estos operadores en espacios tradicionales, pero les ha permitido mantenerse activos dentro de los márgenes establecidos.
El impacto en el deporte base y amateur
Donde el efecto ha sido más severo es en el deporte no profesional. En ligas regionales, torneos locales y disciplinas con poca repercusión mediática, los patrocinios de casas de apuestas eran una fuente clave de financiación. Muchas pequeñas entidades han tenido que recurrir a patrocinadores locales, crowdfunding o subvenciones públicas para compensar la pérdida.
Además, estas limitaciones también han afectado a la percepción pública del patrocinio deportivo. La identificación entre deporte y juego, que en otros países sigue vigente, ha pasado a verse con cautela en España. Y aunque otras industrias han ocupado el espacio que dejó el sector del juego, no todas cuentan con el mismo interés o capacidad económica.
Un ejemplo de cómo el deporte ha seguido evolucionando en esta situación es el baloncesto. La selección española, uno de los referentes europeos, continúa generando interés internacional. España en el Eurobasket 2025 afronta el campeonato con la vista puesta en revalidar su posición como potencia continental. Estos grandes eventos siguen atrayendo inversión, aunque las marcas implicadas han cambiado respecto a años anteriores.
Futuro de los patrocinios deportivos
La evolución de las normativas no ha eliminado el interés del sector del juego por vincularse al deporte, pero sí ha obligado a rediseñar sus estrategias. Una de las vías emergentes es el patrocinio indirecto: apoyar causas sociales vinculadas al deporte, colaborar en eventos solidarios o financiar actividades educativas sobre juego responsable.
Otro camino posible es el patrocinio tecnológico. Plataformas deportivas, aplicaciones de resultados en directo y portales de análisis táctico se han convertido en el nuevo terreno de juego publicitario para estas empresas. A través de ellos, se mantiene la conexión con los aficionados, pero sin la exposición directa que las normativas actuales prohíben.
También en España, se han producido movimientos interesantes dentro del ecosistema deportivo. La reciente designación del país como sede de la fase final del Eurobasket 2029, con inauguración prevista en el Santiago Bernabéu, refuerza el papel central del deporte nacional en el panorama europeo.
El camino de los patrocinios en el deporte español ha cambiado, pero sigue lleno de posibilidades. Adaptarse a las nuevas reglas no solo es una exigencia legal, sino también una oportunidad para redefinir el vínculo entre marcas, clubes y aficionados con responsabilidad y visión de futuro.









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