
A lo largo de la historia la tecnología se ha identificado con el progreso, pero son las personas las que la harán útil adaptándola al interés deportivo.
El deporte no se ha alejado de este cambio, pero también su mal uso nos ha llevado a desvirtuar la esencia del arbitraje porque anteponen la tecnología sobre el valor real del árbitro.
No hay que comprar tecnología sino diseñarla para adaptarla a las necesidades propias de cada deporte y competición. En el fútbol se ha comprado tecnología, VAR, pero el debate ha llevado a dudas sobre la integridad arbitral e incluso haciendo clasificaciones con VAR o sin VAR.
He leído que la RFEF quiere introducir la IA en el arbitraje, pero antes de vender la idea habría que tener claro qué significa la IA para el árbitro, el arbitraje y el impacto real en la competición. Los árbitros entrenan y la IA arbitral también necesitará ser entrenada.
Mis preguntas estratégicas serían:
- ¿La quieren introducir en ascensos y descensos de árbitros porque no confían en los humanos y sí en el algoritmo?
- ¿Estás usando la inteligencia artificial como una verdadera extensión del árbitro, o solo como una herramienta transaccional más?
- ¿Estás entrenando a tu equipo arbitral (árbitros, asistentes, formadores) para pensar con IA?
- ¿Estás documentando y compartiendo buenas prácticas arbitrales para poder entrenar a la IA?
- ¿Cómo implementará la IA con transparencia entre decisiones objetivas del juego y las interpretables?
- ¿Exploraste si puedes amplificar y educar al equipo con IA y agentes especializados?
- ¿Cómo se verá el arbitraje cuando se use la IA junto al árbitro humano?
Si las Ligas y federaciones deportivas no se plantean las preguntas correctas, el arbitraje corre el riesgo de depender excesivamente de la tecnología sin un enfoque reflexivo (tecno bobo arbitral).
La transformación ARBITRAL no se improvisa ante los recelos de clubes que dudan de la honestidad de los árbitros y de su sistema organizativo que también debe evolucionar y ser un órgano independiente. Es un proceso que requiere de una hoja de ruta clara, con pasos definidos y un objetivo claro: ARBITRAR MEJOR Y NO EL CONTROLAR EL ARBITRAJE.
La excelencia arbitral no se compra, sino que se diseña todo su proceso formativo y de gestión.
No es lo mismo digitalizar el arbitraje que usar la tecnología en positivo para mejorar la imagen y eficiencia arbitral, arbitrar con lo digital.
Calidad del dato y decisión arbitral humana deberán ir de la mano. Criterio arbitral junto a la máquina. Un mal diseño simplemente aumentará las dudas sobre el arbitraje reflejando la problemática actual.
Tenemos que avanzar mucho en el entrenamiento de los algoritmos arbitrales, pero sobre todo en que las bases y los datos con los que se entrenan esos algoritmos, sean lo más equitativos y diversos posibles. Y no olvidarse de que la IA también comete errores.
Hoy la autoridad arbitral es impuesta, pero no respetada y la tecnología supondrá otra autoridad arbitral impuesta por el sistema. La tecnología se incorporará al arbitraje siempre que ayude a minimizar errores y a garantizar la integridad del deporte. La máquina analiza el juego, pero el árbitro jamás dejará de interpretarlo para conseguir la excelencia arbitral con criterio.
Las reglas del juego se pueden aprender, pero el criterio arbitral se desarrolla con la experiencia y el conocimiento profundo del deporte. Los algoritmos precisos podrán potenciar la calidad de las decisiones arbitrales, complementando la intuición y el juicio humano.
La promesa de un arbitraje más justo basado en algoritmos y libre de sesgos humanos es atractiva pero primero se debe saber que la esencia es diseñar lo que se quiere y conocer la tecnología en toda su amplitud.
Sin todo ello hablaríamos de un árbitro BIT, ARTIFICIAL, sin emoción deportiva.
Una cosa es tener una herramienta tecnológica de apoyo y otra tener un árbitro humanoide artificial que implicará cuestiones éticas del uso de los datos y de la privacidad de los participantes.
Con el árbitro Humanoide hay datos y resultados y con el árbitro Humano hay empatía, emoción, interpretación técnica porque a una máquina hoy por hoy le será difícil interpretar cuando un jugador se tira en el área para que el árbitro pite penalti, si los jugadores están cuerpo a cuerpo, o si hay intención en otras acciones fake como en el baloncesto.
Este nuevo modelo de arbitraje implicará la generación masiva de datos en cada partido. Sin embargo, será fundamental establecer criterios claros para organizar y utilizar esos datos de manera efectiva, asegurándose de que realmente contribuyan a mejorar la toma de decisiones arbitrales.
Por ello, su implementación planteará desafíos significativos que habrá que estudiar y no dejarse llevar por reuniones de directivos en reuniones semanales.
- ¿Cómo se garantizará la transparencia y la auditabilidad de los algoritmos arbitrales?
- ¿Quién será responsable de los errores algorítmicos?
- ¿Se perderá la emoción del juego o alargaremos el tiempo de partido real por el tiempo del data?
- ¿Sustituiremos al árbitro humano por el Humanoide arbitral?
- ¿Confiaremos más en el humano que interpreta el dato o simplemente lo que dice la máquina?
Desde mi punto de vista, la tecnología en el arbitraje es positiva si supone optimizar la justicia deportiva, pero sin deshumanizar la interpretación humana y la emoción en el deporte.
Hablaremos de una moral robotizada, basada en algoritmos y olvidándonos de los matices propios de la interpretación humana.
Los médicos usan la IA para ser mejores médicos, pero no dejan de hablar, observar a sus pacientes para tomar la mejor decisión.
Si hay un diseño deficiente de esa IA arbitral seguirán criticando al árbitro porque las máquinas se podrán hackear y con ello hackearán las decisiones finales.
Intentar aplicar la IA al arbitraje sin una comprensión profunda del deporte, de su ecosistema arbitral, y valor tecnológico sería un error comparable para arbitrar o formar a árbitros sin conocer el deporte y sus reglas.
El árbitro Humano y Humanoide deben ser entes independientes y no ser hackeados por el sistema y particularismos porque no olvidemos que hoy el deporte profesional es negocio y que no nos impongan aranceles tipo Trump para demostrar su poder.
Para introducir la IA en el arbitraje habrá que conocerla y saber usarla adecuadamente y no como herramienta de marketing deportivo.
Tendremos un árbitro DIGITAL que toma decisiones en el entorno analógico del juego y en el entorno digital con herramientas tecnológicas. El problema no es que la IA arbitre por nosotros, sino que generemos una atrofia arbitral humana que haga perder los valores únicos del disfrute en cada encuentro.
No saber interactuar con la IA arbitral (Humanoide arbitral), entenderla, generará un nuevo analfabetismo arbitral (Humano arbitral).
La IA no reemplaza el criterio arbitral. Pero sí transformará la forma de arbitrar. Combinar el talento arbitral del humano árbitro con la inteligencia arbitral del Humanoide. Lo primero definirá lo que es ser un buen árbitro y lo segundo lo que supone un buen arbitraje.
La transformación e innovación en el arbitraje no es solo una cuestión de tecnología con IA, sino una nueva manera de repensar el sistema arbitral y de usarla en positivo durante los partidos.
Miguel A. Betancor León
Exárbitro internacional de baloncesto
Expresidente del CB Gran Canaria
Doctor en Psico-Pedagogía























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