F. captura @ObservatorTVEl Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) desestimó el recurso de la Federación de Fútbol de Kosovo (FFK) contra la Federación Rumana (RFF) y la UEFA, por darle por perdido el partido de la Liga de Naciones jugado en noviembre en Bucarest, en el que sus jugadores abandonaron el campo por los cánticos de los seguidores rumanos.
Kosovo solicitó al TAS que responsabilizara a la Federación de Rumanía de la suspensión del partido y que anulara la multa de 6.000 euros que la UEFA le impuso por conducta impropia de su equipo al abandonar el campo y no finalizar el encuentro.
El TAS, después de celebrar una audiencia presencial con las partes el pasado 24 de marzo, anunció este lunes que los jugadores de Kosovo tomaron la decisión de salir del campo de forma unilateral, sin ninguna directriz del árbitro, y fueron los responsables de que el partido se suspendiera.
El panel del TAS que estudió el caso reconoció que la decisión de los futbolistas Kosovares se debió a ciertos cánticos que, "aunque inaceptables y objeto de otras sanciones por parte de la UEFA, no pueden justificar el abandono del terreno de juego por parte de la selección nacional de Kosovo".
En su opinión, el árbitro es quien debía decidir los pasos a seguir y el panel del TAS destacó que los jugadores de Kosovo claramente declinaron atender las instrucciones del árbitro para volver al campo y continuar el partido.
Para el panel del TAS, fue la Federación de Kosovo, y no la de Rumanía, la responsable de que el partido no se completara, por lo que desestimó su recurso y mantuvo la decisión de la UEFA recurrida.
El 15 de noviembre, con 0-0 en el marcador y rebasado el minuto 90, los jugadores kosovares decidieron retirarse al vestuario como protesta por los gritos de "serbios, serbios" proferidos por los ultras situados en uno de los fondos del Estadio Nacional de Bucarest.
Ante la negativa a regresar al campo, el árbitro danés Morten Krogh dio por suspendido el encuentro.
Según los kosovares, "el comportamiento racista" de los hinchas rumanos, que también exhibieron pancartas con el lema "Kosovo es Serbia", hacía inviable reanudar el partido, correspondiente al grupo 2 de la liga C de la competición europea.
El 20 de noviembre el Comité de Apelación de la UEFA dio el partido por perdido a Kosovo por 3-0 y Rumanía acabó en cabeza del grupo C2, con 18 puntos, y logró el ascenso a la Liga B.
La UEFA también multó a Kosovo con 6.000 euros y con 128.000€ a Rumanía, a la que castigó además con el cierre de su estadio en el siguiente partido como local por el comportamiento racista/homófobo de sus seguidores.
Rumanía recurrió este castigo al TAS, que el pasado 13 de febrero rechazó su reclamación y mantuvo el cierre de su estadio y las sanciones tras afirmar que las infracciones cometidas por los seguidores de Rumanía fueron graves y que las sanciones impuestas eran conformes al Reglamento Disciplinario de la UEFA y no desproporcionadas.
La Federación Rumana acusó a su vez al equipo nacional de Kosovo de "falta de respeto" y "desprecio al juego limpio", por haber interrumpido el encuentro, y rechazó como infundadas las acusaciones de los kosovares sobre comportamientos "racistas" de los hinchas rumanos.
El organismo dio las gracias además "a los casi 50.000 aficionados rumanos presentes en el estadio por mantener una actitud civilizada y por abstenerse, en la medida de lo posible, de reaccionar a las provocaciones de los jugadores de Kosovo".


















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