
Un momento clave de la historia deportiva insular sería la presentación del fútbol canario más allá de nuestras islas. Es un capítulo fascinante en la historia del fútbol español cuando el conocimiento que se tenía de las Islas Canarias en España era muy escaso.
La prensa y, en menor medida, el cine, eran los principales canales de difusión de información sobre las islas. El cine, en particular, permitía a los peninsulares visualizar la geografía y las costumbres de las islas donde el conocimiento sobre Canarias no era tan profundo, pero existía una curiosidad por las islas, impulsada por la difusión de imágenes y noticias, así como por el interés en la historia y la cultura de las islas.
En 1925, la sociedad y las instituciones canarias en el periodo de la dictadura de Primo de Rivera, eran una sociedad rural y religiosa, y un gobierno central que ejercía un fuerte control sobre las instituciones locales aunque existía una fuerte identidad canaria, marcada por la historia, la cultura y la lengua. Nada se sabía en España de instituciones o clubes deportivos en las isla, por lo que la visita de un equipo de fútbol canario fue una de las primeras muestras de algo genuino y autóctono que se proyectaba desde Canarias hacia el resto de España. Resulta paradójico que, en un momento en que gran parte de la población española tenía una visión estereotipada y limitada de la realidad canaria, llegando incluso a pensar que los canarios eran negros como en África, el fútbol se convirtiera en un embajador cultural que mostró algo de la esencia de las islas.
Corría el año 1925 cuando, por primera vez, se habló en la Península de la posibilidad de una Selección Canaria. Por entonces, el fútbol ya movilizaba multitudes, y los logros de la selección española en los Juegos Olímpicos de Amberes (1920) y su participación en las Olimpiadas de París (1924) eran motivo de orgullo y seguimiento en todo el país. En Canarias, la afición también había tenido la oportunidad de ver jugar a algunos de aquellos míticos internacionales, como Otero, Samitier, Pasarín o Piera. Otros como Polo, Spencer o Brand, visitaron las islas con la reputación de haber formado parte de grandes encuentros.
Pero ¿qué se sabía del fútbol canario en la Península por aquel entonces? Muy poco. Aun así, desde Barcelona, El Mundo Deportivo publicaba en abril de 1925 unas líneas reveladoras: “El fútbol canario, desconocido totalmente en la Península, representaba algo más de lo que se sabía, pudiendo figurar sin desdoro al lado del gallego, valenciano, asturiano, alicantino, andaluz… como lo ha demostrado, sin ir más lejos, batiendo repetidamente al reforzado equipo del C.N. Alicante el verano de 1924.”
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*Javier Domíinguez es profesor e historiador
Autor del libro "100 años del fútbol canario"









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