F. ShutterstockMientras que Wimbledon, el Abierto de Australia y el de Estados Unidos, así como la gran mayoría de torneos del circuito, han apostado por el arbitraje electrónico, Roland Garros se mantiene fiel a la figura tradicional del juez de línea.
En la edición de 2025, que arrancará el próximo 25 de mayo, el torneo parisino será el único del Grand Slam que conservará a estos árbitros en las pistas de arcilla. Una decisión que, según sus organizadores, responde tanto a razones técnicas como a una convicción institucional.
Defender la tradición de la tierra batida: la importancia del juez de línea
En la rueda de prensa para la presentación del Grand Slam, Gilles Moretton, presidente de la Federación Francesa de Tenis, señaló que «queremos conservar los árbitros el tiempo que podamos». Según apuntó Gilles, la naturaleza de la superficie, que permite ver claramente las marcas de las pelotas, reduce la necesidad de asistencia electrónica.
«Somos el país que cuenta con los mejores árbitros del circuito en el conjunto de los torneos mundiales. Somos una referencia y queremos conservarlos», afirmó el presidente.
Más de 300 árbitros han sido seleccionados para formar parte de esta edición de Roland Garros. Entre ellos se encuentra la mexicana Cristabel Saracho, quien señaló que «estamos viviendo una nueva etapa del arbitraje».
Serán los jugadores los que decidan el futuro de los jueces de línea
La apuesta del torneo parisino por mantener a los jueces de línea podría tener fecha de caducidad.
El presidente de la Federación Francesa de Tenis apuntó que «si el día de mañana los jugadores, por unanimidad, vienen a decirnos que no juegan si no está la máquina, entonces el torneo podría aprobarlo».
No obstante, Gilles reiteró nuevamente que por el momento «no es así en la tierra batida».
La firme apuesta de la ATP por el arbitraje electrónico
Hace algunos meses, el actual presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi, remarcó que el tenis «merece la forma más precisa de arbitraje», tomando la decisión de que los jueces de línea desaparezcan de todos los torneos del circuito para que, a partir del año 2025, solo rija el arbitraje electrónico.
«La tradición es el corazón del tenis y los jueces de línea han jugado una parte muy importante en el juego durante muchos años. Dicho esto, tenemos la responsabilidad de aceptar la innovación y las nuevas tecnologías», afirmó Andrea.
Con su decisión de mantener a los jueces de línea, Roland Garros no solo defiende una tradición del tenis, sino que también plantea un debate sobre el equilibrio entre innovación tecnológica y el valor humano en el deporte.
Mientras el resto del circuito avanza hacia una automatización casi total, el torneo parisino resiste con un enfoque propio. Al menos por el momento.






















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